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23 Ene

Artritis: cómo prevenirla

Aquellos que la sufren saben de primera mano las limitaciones que provoca y para los afortunados que vivimos sin ella debemos preguntarnos cómo prevenir la artritis.

Hinchazón, dolor y rigidez en las articulaciones del cuello, las extremidades, los hombros y las rodillas… son los principales síntomas de esta patología. Millones de personas la padecen, en mayor o menor grado. No obstante, aunque la mayoría recurre a distintos remedios para paliar las molestias que ocasiona, pocas recurren a un especialista que les ayude a detectar y atacar el padecimiento desde su origen. Hablemos, pues, de qué es la artritis y cómo prevenirla.

¿Qué es la artritis?

Se trata de un trastorno crónico y degenerativo que afecta al cartílago y a la membrana sinovial de las articulaciones. El deterioro de estos tejidos produce un aumento en el volumen del líquido que lubrica las uniones óseas. Y a la larga, esta anomalía contribuye a la deformación e inflamación de las articulaciones y al desgaste de los huesos próximos a estas.

Cómo incide la artritis en la calidad de vida

La artritis termina afectando física y emocionalmente a quien la padece. La queja más recurrente de los pacientes es que no pueden realizar sus actividades cotidianas con la misma libertad que antes. Esto impacta negativamente en su desempeño laboral y genera sentimientos de frustración y ansiedad. De no atenderse adecuadamente, el individuo artrítico podría verse obligado a dejar su empleo y a renunciar a llevar a cabo actividades de las que antes disfrutaba.

¿Por qué aparece?

El sistema inmunitario del intestino es el encargado de detectar y eliminar las amenazas presentes en los alimentos. Es particularmente útil cuando consumimos algo en mal estado. Algunos minutos u horas después, una indigestión, un dolor de cabeza y la aparición de sarpullido podrían indicarnos que cierta comida no fue tan saludable como creíamos. Ahora bien, el mecanismo defensivo de algunas personas no funciona como debería.

En ocasiones, el epitelio y el sistema inmune de la mucosa intestinal tienen problemas para diferenciar entre los nutrientes necesarios y las amenazas reales que deben ser erradicadas. De repente, el organismo se encuentra luchando contra sí mismo. Y la equivocada respuesta el cuerpo suele tener repercusiones más allá del intestino. En algunos casos, el “fuego amigo” puede alcanzar a las articulaciones, contribuyendo a la proliferación de la artritis o afectándola de manera directa.

Existe evidencia sólida de que ciertos tipos de artritis se relacionan con la alimentación. Una dieta desequilibrada en la que se consuman en exceso ciertos alimentos o un organismo que haya superado el umbral de aceptación a un determinado grupo alimenticio puede derivar en un trastorno conocido como inflamación alimentaria.

Se ha identificado que una sustancia de carácter lipídico, denominada prostaglandina (PGE), está estrechamente ligada a la inflamación. Nos referimos a la del tipo PGE2, la cual desempeña un papel fundamental en la defensa del organismo. Se encarga de permitir el paso de los glóbulos blancos a través de los tejidos. De esta manera, los agentes del sistema inmune pueden acceder a donde sea necesario. La mayoría de las veces, este proceso viene acompañado de hinchazón, edemas y dolor. Es la razón por la que a estas prostaglandinas se les considera de carácter proinflamatorio.

Las PGE2, en niveles normales, son imprescindibles para la protección del organismo. Sin embargo, cuando el cuerpo no recibe las cantidades apropiadas de nutrientes, la síntesis de ciertas proteínas denominadas citoquinas tiende a aumentar. Estas, a su vez, estimulan la producción excesiva de PGE2.

Cómo prevenir la artritis

Está comprobado que consumir productos naturales con las proporciones idóneas de ácidos grasos omega-3 y omega-6 puede reducir el riesgo de sufrir artritis a causa de la inflamación. Estas grasas poliinsaturadas están presentes, sobre todo, en los aceites de origen vegetal (como el de canola y el de girasol), los frutos secos, ciertas variedades de hortalizas y los productos del mar.

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Los ácidos grasos favorecen la producción de las prostaglandinas. Específicamente, alientan la formación de prostaglandinas del tipo PGE1, PGE2 y PGE3. Al tener un carácter antinflamatorio, la función de las PGE1 y PGE3 es impedir que los efectos ocasionados por las PGE2 se salgan de control. En resumen, el consumo de ácidos grasos en las cantidades recomendadas, es esencial para alcanzar el equilibrio entre las tres clases de PGE mencionadas.

Queda claro que los ácidos cooperan entre sí para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Se sugiere consumir una porción de omega-3 por cada cuatro con omega-6. Gran cantidad de los casos de inflamación se presentan debido una dieta inadecuada, en la que la ingesta del omega-6 es entre diez y treinta veces mayor a la del omega-3. 

Al mismo tiempo, la artritis puede prevenirse con un estilo de vida saludable en el que el ejercicio y una dieta rica en antioxidantes vegetales y el consumo de pre y probióticos sean parte de la rutina diaria.

Diferencia entre inflamación, intolerancia y alergia alimentaria

No debemos confundir la inflamación con la intolerancia alimentaria. Mientas que la primera puede deberse a diferentes factores, la segunda se define como una incapacidad fisiológica para asimilar bien dos compuestos presentes en algunos alimentos: la lactosa y el gluten, de hecho, para ser más exactos la celiaquía es una enfermedad autoinmune cuyo factor desencadenante es este último compuesto.

La alergia y la inflamación también son distintas entre sí. Si bien es cierto que el sistema inmunitario está implicado en ambas enfermedades, la acción defensiva es llevada a cabo por dos agentes distintos. 

Generalmente, la intolerancia y la alergia a los alimentos son trastornos irreversibles. Además, no se ha establecido una conexión directa entre estos dos padecimientos y la artritis.

Test de inflamación alimentaria Biomarkers

La detección y el tratamiento de la inflamación alimentaria es posible gracias al sistema Biomarkers. Puedes confirmar si la padeces sometiéndote a un test que consiste en analizar una pequeña muestra de tu sangre. Si los resultados del estudio son positivos, se te prescribirá la dieta correspondiente. A diferencia de otros planes, no tendrás que privarte permanentemente de alimentos. El objetivo del programa nutricional es reeducar a tu organismo para que, gradualmente, sea capaz de consumir cualquier alimento sin disparar falsas alarmas en el sistema inmune.

En aquellos casos en los que la artritis sea provocada o se vea gravemente afectada por la inflamación alimentaria es posible prevenirla y tratarla acabando de raíz con el problema.

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