Inflamación Alimentaria

Blog

  • Inicio
  • Blog
  • Artritis: principales síntomas y tratamiento
artritis
06 Dic

Artritis: principales síntomas y tratamiento

Más de 200.000 personas padecen artritis en nuestro país, afectando, sobre todo, a mayores de 40 años y a las mujeres.

Se trata de una enfermedad crónica que genera la inflamación de las articulaciones inferiores y superiores, de los órganos y los tejidos corporales. Existen más de 100 tipos diferentes, que afectan a diferentes partes del organismo, provocando dolores, rigidez, tumefacción y dificultad en el movimiento.

¿Qué es?

Se trata de una patología que se incluye dentro de las enfermedades autoinmunitarias. El organismo se defiende y agrede erróneamente a los tejidos del cuerpo y al cartílago de las articulaciones sanos como si fueran agentes extraños. En consecuencia, el revestimiento de las articulaciones se ve afectado, provocando una acumulación de líquido sinovial que es fundamental para lubricar las articulaciones y evitar su fricción en cantidades normales, pero si aumenta en volumen, conlleva hinchazón dolorosa, deformidad de la articulación y erosión ósea.

La evolución y las manifestaciones de esta patología son variadas. En ocasiones, solo produce inflamación de una articulación, lo que se denomina monoartritis; otras, en varias y recibe el nombre de poliartritis. Es justo esta hinchazón lo que puede dañar a otras partes del cuerpo, produciendo dolores de consideración.

Hay muchos tipos de artritis, aunque las más comunes son la artrosis y la artritis reumatoide. Ambas provocan por igual daños en las articulaciones.

Síntomas

El síntoma inicial más frecuente y repetitivo es la rigidez articular de las manos y los pies tras el descanso nocturno, lo que conlleva una apreciable dificultad de movimiento en el paciente. En ocasiones, se acompaña de cansancio, debilidad muscular, fiebre o pérdida de apetito. El inicio de la enfermedad es gradual y la síntomas se producen de manera progresiva.

Posteriormente, comienzan a inflamarse las articulaciones, lo que genera dolor en pequeñas y grandes articulaciones, sobre todo en los nudillos, las muñecas y las articulaciones de los dedos. Esta hinchazón permanente puede acabar lesionando los huesos, los tejidos y los tendones que las rodean, lo que conlleva la deformidad de las articulaciones y la pérdida progresiva de la capacidad para realizar con normalidad las tareas de la vida cotidiana. Paralelamente, se producen otros síntomas asociados, como la pérdida de peso, sequedad en la boca y en los ojos, hormigueo en las manos y en los pies, dolor de cuello o astenia.

Aunque su evolución varía en función del tipo de paciente y patología, es frecuente que siga desarrollándose a lo largo de la vida, alternando periodos de brotes sintomáticos con otros de remisión.

Tratamientos

Medicamentos

Se desconoce la cura de esta enfermedad por lo que los tratamientos existentes están orientados a paliar los síntomas, a la reducción de los procesos inflamatorios, a la mejora del funcionamiento de las articulaciones y a prevenir la deformidad de las mismas. 

Los medicamentos que se administran varían en función del tipo de patología inflamatoria. Son frecuentes los analgésicos, puesto que son efectivos en la reducción del dolor, aunque no actúan sobre la inflamación. Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) se utilizan para reducir tanto la inflamación como el dolor. Algunos solo son accesibles con receta médica y otros son de venta libre, como es el caso del naproxeno sódico o el ibuprofeno. Los contrairritantes con capsaicina, generalmente ungüentos y cremas, suelen ser eficaces para paliar el dolor, puesto que, aplicados sobre la piel, obstaculizan la transmisión del mismo. Los modificadores de la respuesta biológica corrigen la respuesta inmunitaria. Están manipulados genéticamente para intermediar sobre las células y los procesos inflamatorios implicados. Son aconsejables para casos graves y suelen tener un precio bastante elevado. Las medicinas antirreumáticas modificadoras de la enfermedad previenen la progresión de la enfermedad, deteniendo parcialmente el ataque del sistema inmunitario sobre las articulaciones. Los corticoesteroides inhiben el sistema inmunitario y reducen la inflamación, lo que alivia los síntomas de manera importante.

Terapia

La fisioterapia es efectiva en ocasiones. Algunos ejercicios pueden ser de gran ayuda para mejorar la libertad y amplitud de movimiento y para el fortalecimiento de la musculatura que rodea las articulaciones. Incluso, en algunos casos, la aplicación de una férula o de dispositivos de movilización puede ser eficaz.

Cirugía

Si los tratamientos alternativos no son efectivos, se recurre a la cirugía. Algunas veces se utiliza la reparación articular, a través de incisiones en la articulación, para mejorar su función y reducir el dolor. Otras veces, se recurre al reemplazo articular, sustituyendo la articulación dañada por una artificial. Lo más común es hacerlo con la de las caderas y las de las rodillas. En el caso de las articulaciones más pequeñas, como el tobillo o las muñecas, lo más habitual es proceder a realizar una fusión de la articulación. Para ello se quitan los extremos de los dos huesos en la articulación y se fijan hasta que se produce su curación y conforman una unidad rígida.

Terapias alternativas

La acupuntura ayuda en la reducción de algunos tipos de dolor causados por esta patología. El taichí o el yoga son coadyuvantes de la mejora de la flexibilidad de las articulaciones y del movimiento, sobre todo en los casos más leves. Igualmente, los masajes, mediante leves golpeteos o suaves frotamientos sobre los músculos, ayudan a mejorar el flujo sanguíneo; también a aumentar el calor sobre la zona afectada, lo que reduce el dolor.

Hábitos y remedios caseros

Muchas veces los síntomas provocados por esta enfermedad reumática pueden paliarse con la adopción de determinados hábitos saludables, como la práctica regular de ejercicio físico. Hacer aquaeróbic, nadar o practicar cualquier actividad en el agua ayuda a flexibilizar las articulaciones, ya que estas reducen su tensión al tener que soportar menor peso.

La aplicación de calor y frío ayuda a calmar el dolor. Igualmente, los dispositivos de ayuda, como bastones o andadores, constituyen elementos importantes de apoyo que ayudan a proteger las articulaciones.

Perder kilos, en caso de obesidad o sobrepeso, ayuda a disminuir de manera determinante la presión que tienen que soportar las articulaciones. Además, aumenta la movilidad y disminuye la posibilidad de posibles lesiones articulares.

La alimentación incide de manera directa. Es una enfermedad que provoca inflamación en las articulaciones, pero que también afecta al metabolismo y a la forma en que asimila los alimentos. En algunos casos la persona puede sufrir inflamación alimentaria a causa de determinados grupos de alimentos que la persona no es capaz de asimilar con normalidad empeorando así la evolución y el estado de la enfermedad. De hecho, hay estudios que demuestran que tener elevados niveles de citoquinas favorecen la inflamación de las articulaciones y empeoran el estado de esta patología. Por ello resulta de vital importancia tener controlados los niveles de estas a través de una alimentación sana y variada. El test de Inflamación Alimentaria Biomarkers es una excelente alternativa para comprobar qué tipo de alimentos son los que están incidiendo en la involución de la enfermedad, permitiendo al paciente reeducar su organismo sin excluir ningún alimento y mejorando notablemente su calidad de vida.

encuentra-tu-centro

¡Comparte esta noticia!