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28 Feb

Artritis reumatoide: qué es

Hemos oído hablar de la artritis reumatoide cientos de veces y por todos es sabido que se trata de una patología bastante dolorosa pero, ¿sabemos qué es?

El sistema inmunitario se encarga de atacar a los cuerpos extraños que irrumpen en el organismo, como los virus o bacterias. Sin embargo, existen enfermedades en las que este mismo sistema confunde sustancias benéficas con invasores e incluso termina peleando contra sí mismo. Tal el caso de las llamadas enfermedades autoinmunes y entre ellas está la artritis reumatoide (AR).

¿Qué es la artritis reumatoide?

Se trata de una afección que se origina a partir del ataque de los agentes inmunitarios a las propias articulaciones del cuerpo. Ante esta situación, el organismo tiene una respuesta inflamatoria. A su vez, el tejido que rodea a las articulaciones, denominado membrana sinovial, aumenta su grosor y ocasiona dolor e hinchazón en las articulaciones y en la zona cercana a ellas.

El cartílago es otra parte del cuerpo que puede verse afectado a causa de esta clase de artritis. Se trata de un tejido elástico que se encuentra en los extremos de los huesos, justo en las uniones. La inflamación descontrolada ocasiona el desgaste del cartílago y una reducción en el espacio que separa un hueso de otro.

Actualmente, el deterioro ocasionado por la enfermedad se considera irreversible. Este hecho recalca la importancia de atender el problema en cuanto se presenten los primeros síntomas. De esta manera, es posible detener su avance.

La patología afecta principalmente a las articulaciones de las cuatro extremidades, específicamente, las de las manos, las muñecas, los codos, los pies, los tobillos y las rodillas.

Las estadísticas indican que las mujeres son más propensas a padecer de esta forma de artritis. La mayoría de las pacientes comienzan a experimentar síntomas entre los treinta y los sesenta años. Los hombres, por su parte, tienden a desarrollarla a una edad más avanzada.

Causas

Hasta ahora ningún estudio ha permitido comprender, fuera de toda duda, la razón por la que el sistema inmunitario confunde las articulaciones sanas con amenazas que tiene que erradicar de forma sistemática. 

Ahora bien, aunque no hay información concluyente, algunos especialistas sospechan que las hormonas, los genes y el ambiente podrían ser responsables de este comportamiento errático. Hablemos de ciertas investigaciones que permiten llegar a esta conclusión.

Se sabe que las personas con un marcador genético denominado epítipo compartido HLA son cinco veces más propensas a desarrollar el tipo de artritis del que estamos hablando. El antígeno HLA participa en la respuesta inmunitaria. Lo anterior significa que esta sustancia participa en la producción de anticuerpos para atacar al supuesto extraño.

Los especialistas han descubierto que hay genes que colaboran con el sistema inmunitario. Entre ellos el gen STAT4, que colabora en la activación y gestión del mismo; los TRAF1 y C5, directamente involucrados con la inflamación recurrente; y el PTPN22, ligado a la aparición y avance de la artritis reumatoide. El inconveniente con la teoría que relaciona la genética con esta enfermedad es que no todas las personas con estos genes tienen dicho problema articular. Por otro lado, no todos los pacientes artríticos tienen esta clase de genes.

Existe cierta evidencia acerca de que algunos virus, bacterias u hormonas pueden impactar de forma negativa en el buen funcionamiento del sistema inmune. La exposición repetida a ciertos elementos dañinos del entorno (como el humo de cigarrillo, el smog, los insecticidas, el aceite mineral y el sílice) es otra causa probable del trastorno.

Ahora bien, hay razones para concluir que esta también tiene que ver con la alimentación. Si esta no incluye la proporción correcta de carbohidratos, grasas y proteínas puede producirse una mayor inflamación. La prostaglandina, una sustancia con propiedades proinflamatorias, podría estar detrás de este padecimiento. En cantidades adecuadas, contribuye a defender el organismo de las amenazas reales. No obstante, una dieta deficiente estimula la producción excesiva de este compuesto. ¿Cuál es el resultado? El sistema inmune se descontrola, comienza a luchar consigo mismo y las articulaciones se hinchan.

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Síntomas

La artritis reumatoide, en sus distintas etapas, se manifiesta de diversas maneras. Conoce cuáles son los síntomas más comunes de esta enfermedad.

Hinchazón

Las articulaciones de los pacientes artríticos se inflaman regularmente. No hace falta que la hinchazón sea muy notoria para constituir un síntoma de la misma. Solo se requiere que sea perceptible para el afectado, es posible, por ejemplo, que detecte que los anillos no le quedan como antes a pesar de no haber aumentado de talla.

Fatiga

La inflamación de las articulaciones de quienes la sufren generalmente viene acompañada de fatiga. Esta sensación de cansancio también puede ser una consecuencia del insomnio o la anemia ocasionados por la patología o por los medicamentos empleados para detener su progresión.

La falta de energía crónica, ocasionada de forma directa o indirecta por este padecimiento, puede afectar a los pacientes de otras maneras. Es común que decaiga su estado de ánimo, su deseo sexual, su productividad y sobre todo, su felicidad. La pérdida de apetito y de peso son otras de sus circunstancias asociadas.

Dolor

Una membrana sinovial posee terminaciones nerviosas. El estiramiento producido por la inflamación de las articulaciones contribuye a que el cerebro reciba señales de dolor. Por lo tanto, cuando la enfermedad está activa, la hinchazón en las áreas afectadas es la culpable del dolor que se siente en las articulaciones.

Tal síntoma no debería presentarse si el paciente ya está recibiendo un tratamiento adecuado. Sin embargo, es probable que las articulaciones, los cartílagos, los ligamentos y los huesos se hayan deteriorado tanto que el dolor sea permanente.

Hipersensibilidad

La inflamación irrita los nervios de la membrana sinovial. Esta es la razón por la que las articulaciones afectadas registran hipersensibilidad cuando son presionadas desde el exterior. En casos extremos, cualquier roce, por mínimo que sea, puede causar dolor. Esto explica por qué algunos pacientes tienen dificultades para conciliar el sueño.

Enrojecimiento

La hinchazón de las articulaciones produce una reacción secundaria: el enrojecimiento de la piel. Este fenómeno ocurre cuando los capilares se dilatan debido al estiramiento de la epidermis.

Calor

Esta enfermedad provoca que las articulaciones se calienten más que el resto del cuerpo. De hecho, hay doctores que monitorean el desarrollo de la misma midiendo su temperatura. La técnica incluso permite realizar un diagnóstico antes de que aparezcan síntomas más visibles.

Rigidez

También puede afectar a la flexibilidad de las extremidades perjudicadas. Particularmente en las mañanas, después de levantarse, las articulaciones dañadas se vuelven rígidas. El problema suele disminuir a medida que transcurre el día.

Disminución del rango de movimiento

La hinchazón de la que tanto hemos hablado altera la movilidad de las partes del cuerpo afectadas. La articulación pierde su capacidad para contraerse y dilatarse en su totalidad, esto se traduce en flexiones incompletas. Si no se atiende de manera oportuna, el paciente corre el riesgo de perder el rango de movimiento de forma definitiva.

Poliartritis

Se conoce como poliartritis a la inflamación de cuatro o más articulaciones. Es la forma más común de la artritis reumatoide, que suele dañar varias articulaciones de manera simultánea. Aunque todas las articulaciones pueden sufrir de este trastorno, generalmente las de las manos, las muñecas y el metatarso del pie son las principales afectadas. Al mismo tiempo, los hombros, los codos, las caderas y las rodillas sufren de inflamación en mayor o menor grado. 

Pérdida de la función articular

La inflamación, la disminución del rango de movimiento, el dolor y la hipersensibilidad en los pies, los tobillos y las rodillas contribuyen a que algunos pacientes sean incapaces de moverse con confianza y mantener el equilibrio. Aunado a ello, el desgaste de los nervios, los músculos y los huesos de las piernas puede conducir a la cojera, alterar la coordinación y la agilidad y, en el peor de los casos, incapacitar a un individuo de por vida. 

Deformidad

Cuando es crónica y no se hace nada para detenerla, la inflamación erosiona los huesos y el cartílago, y afloja los ligamentos. El resultado es la deformación de la zona implicada. El peor escenario se presenta cuando la AR destruye la articulación, convirtiéndola en una estructura completamente disfuncional.

El daño es simétrico

La mayoría de las veces, este padecimiento se manifiesta de forma simétrica. Lo anterior quiere decir que los mismos síntomas se presentan en ambos lados del cuerpo. Por ejemplo, si la rodilla izquierda se hincha, también lo hará la derecha.

Anemia

A causa de la misma, la médula ósea reduce la producción de glóbulos rojos. Una producción deficiente de tales células sanguíneas puede conducir a la anemia. A su vez, los síntomas de esta enfermedad son: aumento en el ritmo cardíaco, mareos, problemas para respirar, aturdimiento, fatiga y cambio en el tono de la piel.

Fiebre

En ocasiones la fiebre se presenta a causa de la inflamación. Consiste en un ligero aumento de la temperatura corporal que cede en cuanto comienza el tratamiento. Cabe señalar que si la fiebre se produce una vez iniciado el tratamiento, podría ser el resultado de una terapia cuyo objetivo sea disminuir la respuesta normal del sistema inmune.

Diferencias entre artritis reumatoide y artrosis

Si bien es cierto que comparten algunas características similares, no debe confundirse la patología en la que hoy centramos este artículo con la artrosis. Varios de sus síntomas son distintos entre sí y los médicos las atienden de formas diferentes. Por eso, el diagnóstico correcto es esencial.

La artrosis es la manifestación más común de la artritis. Afecta a diez veces más personas que la artritis reumatoide. La principal diferencia entre estos dos padecimientos radica en la causa de sus respectivos síntomas. La artrosis consiste en un desgaste mecánico de las articulaciones debido al uso. En contraste, la enfermedad que hoy nos ocupa es de carácter autoinmune. Lo anterior significa que el sistema inmunitario se ataca a sí mismo, algo que ya explicamos al principio del artículo.

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Diagnóstico

Si una persona presenta uno o más de los síntomas mencionados en los apartados anteriores, el médico tendrá razones para sospechar que padece de artritis reumatoide. Si tal fuera el caso, el paciente será remitido con un especialista conocido como reumatólogo. Para hacer un diagnóstico certero, el experto puede realizar algunas de estas pruebas.

Historial médico

La mayoría de los pacientes artríticos argumentan no tener parientes con la enfermedad en cuestión. Sin embargo, se ha descubierto que si un padecimiento forma parte del historial familiar, las probabilidades de padecerlo son mayores. Por eso, el médico te hará algunas preguntas que le darán información al respecto. También deberás contarle cuáles son tus síntomas anteriores y actuales.

Examen físico

Cada articulación será sometida a un examen cuidadoso a fin de localizar hinchazón, sensibilidad, calor, rigidez, dolor o cualquier otro síntoma que confirme o descarte la existencia de la patología.

Prueba de anticuerpos

El Factor reumatoideo (FR) es un anticuerpo que poseen el ochenta por ciento de las personas que padecen esta enfermedad. Otro anticuerpo común a seis o siete de cada diez pacientes es el anti-CCP. Realizar un análisis de sangre para determinar la presencia de tales anticuerpos puede ayudar al reumatólogo a llegar a la conclusión correcta.

Pruebas de imágenes

Un estudio de rayos X, ultrasonido o resonancia magnética permite la detección de problemas en las articulaciones como erosión, reducción del espacio articular, calor, entre otros.

Tratamiento

El tratamiento de la artritis reumatoide persigue varios objetivos:

  • Eliminar la inflamación.
  • Tratar cada uno de los síntomas.
  • Prevenir el daño de las articulaciones y de los órganos.
  • Reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo.

La consecución de estas metas requiere de la aplicación de las siguientes medidas por parte del médico:

Tratamiento agresivo

Muchos de los síntomas son consecuencia de la inflamación. Por lo tanto, es sumamente importante recurrir al tratamiento que permita detenerla cuanto antes.

Dirigiendo la remisión

El reumatólogo hará un seguimiento de la actividad de la enfermedad. Implementará la estrategia adecuada para lograr que la misma pase a un estado de remisión, lo que significa que la hinchazón de las articulaciones ha desaparecido.

Llevar un estricto control del paciente

El siguiente paso consiste en mantener la actividad del trastorno al mínimo posible. Apegarse a un riguroso plan servirá para prevenir o aminorar el daño en las articulaciones.

Medicamentos

La industria farmacéutica ha producido distintos medicamentos para hacerle frente. Mientras que algunos sirven para aliviar los síntomas, otros atacan la raíz de la enfermedad, retardando o deteniendo su desarrollo. Y unos más se encargan de limitar el daño a las articulaciones, huesos, cartílagos y ligamentos.

Medicamentos para aliviar la inflamación

Muchos están disponibles al público en general sin necesidad de obtener una receta. Estos medicamentos antiinflamatorios no esteroideos alivian el dolor y la hinchazón. Los más conocidos son el ibuprofeno, el ketoprofeno y el naproxeno sódico.

Si la enfermedad está muy avanzada, el especialista podría indicar la aplicación de corticosteroides, antiinflamatorios mucho más potentes y efectivos que los antes mencionados. Las fuertes reacciones secundarias que provoca este medicamento contribuyen a que los médicos los prescriban en pequeñas dosis y por un lapso de tiempo corto.

Medicamentos especialmente diseñados para la artritis reumatoide

Los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME) son productos que ralentizan o incluso detienen por completo la evolución del padecimiento. Logran esto modificando el sistema inmune. Dado que son de acción lenta, se requiere tomarlos por muchos meses para lograr los resultados deseados.

Por su parte, los productos biológicos cumplen la misma función que los FARME. Sin embargo, actúan con mayor prontitud y se administran por medio de inyección o infusión. También tenemos los inhibidores de la quinasa Janus, proteínas involucradas en la respuesta inmune del cuerpo. Se pueden adquirir en presentación oral y se considera uno de los tratamientos más agresivos contra esta enfermedad.

Cirugía correctiva

Incluso los pacientes más afectados pueden someterse a un procedimiento quirúrgico para recuperar su independencia y movilidad. 

Diversas piezas de metal y plástico se colocan en lugar de los tejidos dañados y cumplen muy bien con las funciones de las articulaciones. Los reemplazos de cadera y rodilla son los más habituales, aunque también se llevan a cabo intercambios de hombros, codos, muñecas, tobillos, entre otros.

Test de inflamación alimentaria Biomarkers

En ocasiones, nuestro organismo, bien porque hemos consumido un determinado alimento en exceso de manera continuada o bien porque hemos superado nuestro umbral de aceptación, no asimila correctamente la ingesta de determinados grupos de alimentos produciéndose así una afección denominada inflamación alimentaria.

Los pacientes que sufren inflamación en las articulaciones pueden verse notablemente afectados por la misma por ello es tan importante diagnosticar si se está padeciendo, a qué nivel y encontrar el tratamiento adecuado para paliar su efecto. El sistema Biomarkers es el único test del mercado capaz de evaluar si se está padeciendo inflamación alimentaria. ¿La buena noticia? No es necesario prescindir permanentemente de ningún alimento ni tampoco tomar medicación adicional, basta con reeducar al organismo reintroduciendo poco a poco los grupos de alimentos que están provocando esa inflamación para que nuestro cuerpo vuelva a aceptarlos de manera natural, evitando así los malestares anteriores.

Ahora que ya sabes todo sobre la artritis reumatoide, es momento de ponerte manos a la obra. Tú puedes hacer mucho para prevenir y combatir esta enfermedad.

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