Inflamación Alimentaria

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09 Ene

¿Cómo solucionar problemas digestivos?

Las personas que los sufren como algo cotidiano están constantemente buscando cómo solucionar sus problemas digestivos.

Lo cierto es que, de una forma o de otra, todos nosotros hemos experimentado en más de una ocasión trastornos relacionados con el aparato digestivo. El problema viene cuando estos se cronifican y aparecen de forma continuada a lo largo del tiempo o son tan fuertes que pueden llevar consigo la aparición o diagnóstico de un problema mayor.

Los problemas digestivos, su origen y explicación

La digestión es un proceso vital para el ser humano, porque mediante la participación de una serie de órganos en este proceso metabólico, nuestro organismo es capaz de extraer las sustancias que contienen los alimentos, absorberlas y utilizarlas para nuestra subsistencia. 

Pero, es habitual que durante ese proceso digestivo se experimenten una serie de molestias. La sintomatología es muy variada y los trastornos no solamente se limitan al plano físico, sino que pueden trasladarse también al nivel psicológico y emocional, incidiendo en bajos estados de ánimo, ansiedad e incluso depresión. Entre los síntomas más comunes están los siguientes, que se pueden presentar solos o de forma conjunta:

  • Dolor abdominal y sensación de ardor o acidez, que puede extenderse hacia la garganta, por efecto del reflujo de ácido gástrico contenido en el estómago.
  • Estreñimientos, con graves problemas para evacuar o, al contrario, diarreas que pueden conllevar riesgo de deshidratación.
  • Distensión abdominal, que provoca una sensación de hinchazón y saciedad.
  • Incontinencia intestinal, con la pérdida del control de las evacuaciones y, a veces, presencia de sangre en las mismas.
  • Vómitos o náuseas frecuentes durante el proceso de digestión.
  • Pérdidas o aumentos de peso que se producen sin una razón o motivo aparente.
  • Erupciones cutáneas y picores debidos a reacciones alérgicas que tienen su origen en el intestino, desde donde se propagan por el organismo.

La presencia de trastornos digestivos y su relación con la dieta alimenticia

Existen toda una serie de trastornos digestivos que pueden tener su base en la ingesta de algunos alimentos que, simplemente, no nos sientan bien. Nuestro organismo puede reaccionar negativamente ante la presencia de algunos grupos de alimentos. Las causas de esa reacción pueden deberse a una intolerancia o a una alergia, pero, en la mayor parte de los casos responden a un trastorno mucho menos grave y reversible que se conoce como inflamación alimentaria.

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Efectivamente, ante estas molestias, cuando se afronta la tarea de cómo solucionar problemas digestivos, se ha generalizado la costumbre de identificar el problema como una “intolerancia a los alimentos”. Se trata de un error que, en la mayor parte de los casos, encubre otra realidad. Científicamente, solamente están identificados dos agentes como responsables de la auténtica intolerancia alimentaria, la lactosa y el gluten, y estrictamente hablando esta última es una enfermedad autoinmune cuyo agente desencadenante es este componente. Por otra parte, para hablar con propiedad de una alergia alimentaria tendríamos que estar ante una reacción específica del sistema inmunitario frente a ciertos alimentos, que supone un daño al propio organismo, que varía en gravedad hasta la posibilidad de un shock anafiláctico.

El resto de los casos se engloban en el ámbito de la inflamación alimentaria, que tiene mucho que ver con los procesos naturales por los que la especie humana ha ido incluyendo en su dieta una serie de alimentos, adaptándose a ellos y tolerándolos. En el momento en que el organismo supera ese umbral alcanzado de asimilación, surge esa inflamación. A nivel médico, la explicación se encuentra en la incidencia de los alimentos en el comportamiento de unas proteínas, que se denominan citoquinas, que actúan como agentes de la comunicación entre las células del sistema inmune, regulando sus funciones. Así, la ingesta de un determinado grupo o grupos alimentarios puede estimular la producción de citoquinas inflamatorias de tipo BAFF (Factor activador de célula B) o PAF (Factor activador de plaquetas) provocando la anteriormente citada inflamación alimentaria.

Debemos tener en cuenta que aunque la mayoría de trastornos digestivos están relacionados con la comida estos no tienen por qué estar provocados siempre por ella, pueden deberse a otras afecciones o patologías que han de ser diagnosticadas por un especialista en la materia.

Una solución efectiva a los problemas digestivos: sistema Biomakers

Ante la presencia de alimentos que sabemos o sospechamos que nos causan algún problema, al estudiar cómo solucionar problemas digestivos se tiende a confundir el trastorno con un tipo de intolerancia. Por eso, la práctica común, que se ha descubierto como errónea en caso de tratarse de otro problema, es la de excluir esos nutrientes de nuestra dieta. Esa medida, en muchos casos supone una contradicción frente a la necesidad de mantener una dieta variada y saludable y las restricciones provocan un malestar psicológico que redunda en una disminución de la calidad de vida del paciente.

Porque esa medida solamente es adecuada en los casos de reconocidas intolerancias al gluten (enfermedad autoinmune conocida como celiaquía) o la lactosa o de alergia a determinados alimentos, ya que su toma no haría más que perjudicar aún más la salud. En los casos en los que nos encontramos ante una inflamación de tipo alimentario es perfectamente posible y adecuado volver a recuperar la aceptación a esos alimentos, reeducando al organismo para que no prescinda de sustancias que son muy necesarias.

En la actualidad y tras más de 5 años de estudios y pruebas se dispone de un método eficaz y fiable para reconocer ese estado, el Test de Inflamación Alimentaria Biomarkers. Para llevar a cabo este estudio basta con obtener una pequeña muestra de sangre, mediante una punción en un dedo, realizada en alguno de los centros prescriptores en los que se trabaja con esta prueba. 

El análisis de esa muestra en un laboratorio especializado revela los valores de las citadas citoquinas inflamatorias BAFF y PAF y arroja unos resultados que se reflejan en un informe que muestra, de forma detallada, si el paciente adolece de este tipo de inflamación, así como el nivel en el que esta se encuentra. El objetivo posterior será tratar de recuperar la correcta asimilación de esos grupos de alimentos que provocaban su rechazo.

Para ello, se prescribe una dieta de rotación, que no elimina ningún alimento de manera absoluta. Todo lo contrario, de lo que se trata es de reeducar al organismo de modo que este vaya tolerando de forma gradual esos alimentos que le causaban los problemas digestivos. Eso implica la elaboración de una dieta totalmente personalizada, a veces con la administración de otras terapias complementarias, según las necesidades específicas que manifieste cada paciente. De esa forma, es posible alcanzar el perfil alimentario ideal de la persona, sin dejar de mantener una alimentación variada y agradable, a la vez que sana.

En definitiva, para saber con certeza cómo solucionar problemas digestivos y si estos tienen su origen en la inflamación, la medida más acertada es recurrir al sistema Biomakers, teniendo en cuenta sus múltiples ventajas. Basado en un diagnóstico rápido, con unos resultados contrastados de forma científica, contribuye a la eliminación de los desagradables síntomas que caracterizan a los trastornos digestivos y supone una mejora de la calidad de vida, sin necesidad de recurrir a la exclusión de alimentos.

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