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09 Ene

Dermatitis atópica

Aunque existen diversos trastornos en la piel que pueden aparecer a lo largo de nuestra vida lo cierto es que uno de los que primero lo hacen es la dermatitis atópica.

Todos hemos oído hablar de esta patología en numerosas ocasiones pero todavía hay muchas preguntas en torno a ella. Intentaremos contestarlas una por una.

¿Qué es?

Es un trastorno de la piel no contagioso y de tipo alérgico que puede manifestarse por primera desde los primeros meses de vida Los casos más severos son crónicos y van aumentando en gravedad. A menudo, viene acompañado de otras afecciones como el asma y la rinitis alérgica.

¿Qué la ocasiona?

Hasta ahora no es posible determinar, fuera de toda duda, el origen de la dermatitis atópica. Sin embargo, existen indicios al respecto. Se sabe que ciertas sustancias actúan como desencadenantes de esta enfermedad al entrar en contacto con la piel provocando una respuesta adversa por parte del sistema inmune. En otro apartado hablaremos más extensamente de este tema.

Por otro lado, los resultados de una reciente investigación han arrojado más luz sobre el asunto. Tal parece que una mutación en los genes que fabrican filagrina podría estar directamente involucrada con esta afección cutánea. En condiciones normales, dicha proteína se encarga de mantener en buen estado la capa superior de la piel. Si una anomalía provoca que la producción de filagrina disminuya, la piel se secará con más frecuencia y reducirá su capacidad para rechazar ataques procedentes de bacterias y virus.

Existe otra evidencia de que los genes participan en la proliferación de esta modalidad de dermatitis: la incidencia es mayor cuando los padres del paciente están afectados de alguna manera por la misma. De hecho, si uno de los progenitores sufre del eccema en cuestión, las probabilidades de heredarlo se incrementan en un 50 %. Y la tasa es superior cuando ambos padres la padecen.

¿Cuáles son sus síntomas?

Son varios los signos de dermatitis atópica. A continuación, mencionamos los más comunes:

  • Sequedad.
  • Enrojecimiento.
  • Grietas en la parte posterior de las orejas.
  • Picazón.
  • Aparición de erupciones, especialmente en la zona de las mejillas y en las extremidades.
  • Formación de llagas y costras que supuran y dan lugar a nuevas costras.
  • Costras amarillas o pequeños abultamientos con pus en su interior.
  • Engrosamiento del área afectada.

Cabe señalar que existen otras clases de eccemas con síntomas similares a los antes mencionados. Además, varios problemas cutáneos pueden presentarse de manera simultánea. 

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¿Qué tipos existen?

Las dermatitis atópica se clasifica de acuerdo con la edad del paciente. Su denominación se corresponde con tres distintos grupos de edad.

Dermatitis del lactante

Es la que padecen los bebés. Puede comenzar como una dermatitis seborreica que evoluciona hasta transformarse en atópica. Se presentan en forma de parches inflamados que le causan picazón al recién nacido. Si no se toman las debidas precauciones, pueden llegar a infectarse.

Dermatitis infantil

Se desarrolla en pequeños de un año y medio o más. A partir de esta edad, las lesiones aparecen sobre todo en las articulaciones de los codos, las rodillas en la zona de flexura y las comisuras de la boca. La humedad que se acumula en tales pliegues, aunada a la poca ventilación, contribuyen a su proliferación. Se caracteriza por un intenso picor. Y las vesículas, costras y lesiones no hacen más que aumentar a medida que el menor se rasca.

Dermatitis del adulto

Llegado a esta etapa de la vida, se forman placas cutáneas más gruesas y duras de lo normal. Ante la intensidad del rascado, pueden producirse excoriaciones y agrietamientos en la zonas afectadas. Los eccemas suelen producirse en las manos, las muñecas, los brazos, las piernas, los pies y la nuca.

¿Cómo se lleva a cabo el diagnóstico?

Para comprobar que un paciente padece esta patología, el médico puede valerse de distintas técnicas. Las siguientes son las más recurrentes:

  • Hacer una correcta historia clinica: ¿cuándo comenzaron a presentarse los signos? ¿Con qué frecuencia lo hacen? ¿Están disminuyendo o empeorando? ¿Tienes familiares con asma o alergias? ¿A qué te dedicas? ¿Cuáles son tus pasatiempos? ¿Tienes contacto directo con animales? ¿Qué productos aplicas en tu piel? ¿Qué tanto te afecta esta enfermedad en la realización de tus actividades cotidianas?
  • Medir los niveles séricos de la inmunoglobulina IgE a fin de distinguir entre la dermatitis intrínseca y la extrínseca.
  • Realizar pruebas de alergia para averiguar si hay compuestos en los alimentos o en el aire, conocidos como alérgenos, que puedan tener un impacto negativo.
  • Efectuar un dermografismo, procedimiento que consiste en frotar los supuestos eccemas con un instrumento especial. Si la parte examinada se ve como una franja blanca con irritación a su alrededor, muy probablemente estamos ante un caso de dermatitis atópica.

¿En qué consiste el tratamiento?

Una vez detectada la enfermedad es tiempo de iniciar el tratamiento. Cuando los síntomas son leves, la humectación y algunos hábitos de cuidado personal pueden ser lo único que necesites. Ahora bien, en los casos más graves se requerirán de otras medidas.

La prednisona ayuda a regular las reacciones inflamatorias del sistema inmunitario, que se manifiestan en forma de eccemas. Por otro lado, los pacientes mayores de dos años también pueden emplear inhibidores de calcineurina. Si las lesiones se han infectado, entonces el médico prescribirá una crema antibiótica o medicamentos orales. El tratamiento puede incluir la colocación de vendajes húmedos con corticoesteroides en el área afectada.

Cuando los medicamentos de acción tópica no produzcan los resultados esperados, existe otra alternativa: la fototerapia. Consiste en exponer la piel a una cantidad controlada de luz natural del sol o de luz ultravioleta A y B. Debido a los efectos secundarios de la fototerapia, esta solo debe llevarse a cabo en adolescentes y adultos, y solo por un tiempo limitado.

¿Qué relación hay entre la dermatitis atópica y alimentación?

Además de las causas mencionadas anteriormente, la dermatitis atópica también puede verse afectada por nuestra dieta, especialmente si sufrimos inflamación alimentaria. La mayoría de veces los síntomas que provoca esta última pueden confundirse con intolerancias o alergias alimentarias, e incluso con sintomatología de la propia dermatitis, pero lo cierto es que cursan de manera diferente y se pueden evitar.

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