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28 Mar

Diabetes: una enfermedad crónica a nivel mundial

La diabetes es una de las enfermedades que están en el punto de mira de la comunidad médica mundial para ser erradicada o al menos disminuir su aparición.

Esta patología crónica no transmisible cada día afecta a más personas. Si bien todos tenemos una noción de lo que es, lo cierto es que los mitos y el desconocimiento que tiene la población sobre la misma pueden ocasionar un diagnóstico tardío que favorece la presencia de complicaciones perfectamente evitables a través de la detección temprana de la sintomatología.

No obstante, no todo está perdido: tanto los gobiernos como las organizaciones y los especialistas dedicados a su estudio están orientando sus esfuerzos a la difusión de información acertada de la enfermedad y a la formulación de directrices específicas para frenar, e incluso disminuir, la cantidad de pacientes diabéticos en el mundo, al mismo tiempo que se fomenta la toma de conciencia sobre esta epidemia mundial, sus síntomas y factores de riesgo.

¿Qué es la diabetes mellitus (DM)?

La diabetes mellitus es un conjunto de enfermedades crónicas que están relacionadas con el aumento del nivel de azúcar en la sangre (nivel glucémico, glucemia o glucosa en suero) como consecuencia del funcionamiento incorrecto del páncreas o de la insulina que este produce. Se le considera una enfermedad crónica porque, lejos de ser una condición pasajera, es de larga duración, tanto que no puede preverse un final, ni siquiera con el tratamiento adecuado, puesto que aún no se ha desarrollado cura alguna.

Dicho de otro modo: ya sea porque el organismo no genera la suficiente insulina para procesar la glucosa o porque el cuerpo no usa esta hormona de forma adecuada, la hiperglucemia de forma continua y sin tratamiento puede poner en marcha un proceso degenerativo y abrir paso a otras afecciones, como por ejemplo:

  • Neuropatías: el exceso de azúcar en la sangre (hiperglucemia) podría dañar los capilares que alimentan a los nervios, lo que causaría en el paciente hormigueo, ardor o dolor que se prolonga gradualmente.
  • Daños a los ojos: así como sucede con los vasos que alimentan a los nervios, ocurre con los que se dirigen a la retina, pudiendo ocasionar lo que se conoce como retinopatía diabética, además de otros trastornos asociados con la vista).
  • Enfermedades cardiovasculares: los pacientes diabéticos son más propensos a sufrir accidentes cerebrovasculares, ataques cardíacos, angina de pecho y otros problemas circulatorios y/o cardiovasculares como la hipertensión arterial.
  • Mala cicatrización: un alto nivel de azúcar en la sangre hace que las heridas o ampollas no cicatricen como es debido, lo que favorece la aparición de infecciones que, en el caso de presentarse en las extremidades, especialmente en los pies, podrían significar un alto riesgo para la salud o la calidad de vida del paciente.
  • Enfermedades cutáneas: los pacientes diagnosticados presentan un aumento en el padecimiento de enfermedades de la piel, como hongos e infecciones de tipo bacteriana.

Aunque estas complicaciones no son la regla, suelen ser un riesgo que puede presentarse de forma gradual en los pacientes diabéticos que no siguen ningún tratamiento. Aun así, existen enfoques que han sido destinados a su prevención y a evitar la aparición de estas complicaciones que podrían en algunos casos, incapacitar a la persona diabética o poner en riesgo su vida.

La diabetes mellitus en cifras:

Sin duda alguna, es una enfermedad que se ha extendido a nivel mundial y que es más frecuente de lo que quisiéramos: según la Organización Mundial de la Salud, desde el año 1980 el número de personas diabéticas alrededor del mundo ha aumentado vertiginosamente de 108 millones de pacientes diagnosticados a 422 millones, de acuerdo con las cifras que se manejaban para el año 2014.

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Para el año 2035, los cálculos apuntan a que los pacientes diabéticos podrían alcanzar a las 592 millones de personas, esto sin contar con las miles que desconocerían el estar sufriéndola. Nada más en España se calcula que el 13 % de la población mayor de edad es diabética tipo 2, de los cuales el 42 % ni siquiera está enterado de que la sufre.

¿Cuáles son las causas detrás de la DM?

Para comprender sus causas hay que entender qué función tiene la glucosa en el organismo. El azúcar o glucosa es la energía que participa activamente en la regeneración de las células y en la alimentación de los músculos, además de ser la principal fuente de energía de las neuronas. Pero la glucosa no debe ser confundida con el azúcar refinado presente en la elaboración de pasteles y dulces. Todos los alimentos tienen un tipo de azúcar, como sacarosa, lactosa o maltosa, que al ser consumida por nosotros es procesada por una hormona segregada por el páncreas: la insulina.

Por consiguiente, cada vez que ingerimos un alimento, el organismo segrega insulina y la inyecta en el torrente sanguíneo con la finalidad de que sirva de vehículo para que la glucosa pueda entrar en las células y cumplir su función. Es así como esta hormona mantiene un nivel idóneo de azúcar en la sangre. Pero si la insulina no es óptima para realizar este procedimiento o su producción no es adecuada, los niveles de azúcar en la sangre aumentan originando lo que se conoce como hiperglucemia.

Factores de riesgo

La causa principal de esta enfermedad no es otra que un estado de hiperglucemia prolongado que no es pasajero y que obedece a ciertas dificultades en el proceso de transporte de la glucosa al interior de las células. Sin embargo, a pesar del amplio conocimiento que se tiene sobre esta patología, su origen es desconocido, aunque se reconocen algunos factores de riesgo que tienen relación con su aparición, ya sea de tipo 1, tipo 2 o gestacional:

  • Los antecedentes familiares son un factor de relevancia en la DM de tipo 1 y gestacional, principalmente.
  • El sobrepeso y la obesidad están ligadas a su aparición, en especial cuando la acumulación de tejido graso es preponderante en la zona abdominal.
  • La inactividad o un estilo de vida sedentario aumentan el riesgo de padecer cualquiera de los tipos de DM.
  • El tabaquismo, la mala alimentación y el consumo de alcohol están relacionados con el diagnóstico de DM tipo 2.
  • Un bajo nivel de "colesterol bueno" aumenta el riesgo de desarrollar DM tipo 2. Lo mismo ocurre con un alto nivel de triglicéridos.
  • Los problemas de peso como aumentos y disminuciones constantes podrían aumentar la posibilidad de desarrollar la enfermedad.

¿Qué tipos existen?

Los tipos de DM están íntimamente relacionados con las causas de aparición de la enfermedad, ya que aunque el principio es el mismo, el origen de la hiperglucemia se da en diferentes escenarios.

DM tipo 1:

En este escenario el organismo no produce insulina porque el sistema inmunitario ataca las células pancreáticas que se encargan de su producción, lo que trae como consecuencia que se segregue una menor cantidad de la hormona y, por consiguiente, aumente el nivel de azúcar en la sangre. Este tipo de DM suele ser frecuente en niños y en adultos menores de 25 años de edad, quienes, una vez diagnosticados, deberán recurrir a inyecciones periódicas de insulina como tratamiento, además de una alimentación saludable.

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DM de tipo gestacional:

Está asociada con la hiperglucemia que tiene origen en el embarazo y usualmente desaparece una vez que sucede el nacimiento del bebe. Su causa principal es que la cantidad de hormonas que produce la placenta para hacer al embarazo sostenible es mayor a la segregación de insulina por el páncreas, lo cual favorece un estado de resistencia a la insulina. Cuando esto ocurre, la glucosa que llega a las células es insuficiente, mientras que la mayoría de azúcar se aloja en la sangre. Aunque es temporal, la DM gestacional es un factor de riesgo para desarrollar en el futuro DM tipo 2.

DM tipo 2:

En este tipo el organismo no utiliza la insulina de forma adecuada, lo que genera un aumento de los niveles de azúcar en la sangre. Tal como sucede con la gestacional, se crea un estado de resistencia a la insulina que ocurre porque las mismas células del organismo se vuelven resistentes y el páncreas es incapaz de segregar suficiente hormona para superar el estado de resistencia. Se desconoce la causa de la resistencia a la insulina en este caso, pero se tiene la sospecha de que puede estar determinada por factores como el sobrepeso, los genes o el medio ambiente.

Otros tipos de diabetes:

Hay otras situaciones en las que una persona puede convertirse en diabética, pero son menos comunes. Un ejemplo de este tipo puede ser la diabetes mellitus relacionada con la fibrosis quística, su forma hereditaria a raíz de mutaciones genéticas (la DM monogénica) o aquella que se produce como efecto de otras enfermedades, como la hemocromatosis.

¿Cuáles son sus síntomas o señales de alerta?

Uno de los factores que ayuda a un diagnóstico temprano y, por consiguiente, a la mejora de la calidad de vida del paciente y de sus familiares, es conocer las señales que podrían alertar que una persona ha desarrollado, o está desarrollando, la enfermedad:

  • Necesidad de tomar agua o la sensación de sed incontrolable.
  • Aumento de las ganas de orinar. Puede presentarse como un corto intervalo de tiempo entre micciones o un intervalo regular donde se presentan micciones muy largas.
  • Hambre extrema o aumento del apetito.
  • Adelgazamiento sin haber realizado cambios en la dieta o sin motivos aparentes, como el aumento de la actividad física.
  • Aliento u orina con olor fuerte similar al de la acetona.
  • Fatiga crónica, cansancio o sensación de debilidad.
  • Visión borrosa o mareos.
  • Irritabilidad.
  • Hormigueo o entumecimiento de las extremidades.
  • Cicatrización lenta.

En el caso de la DM tipo 1, estos síntomas pueden aparecer en un corto lapso de tiempo: se habla incluso de meses o semanas; pero en el caso de la DM tipo 2, se trata de un proceso que puede durar muchos años, es más, los síntomas pueden ser tan leves que no se notan hasta que la enfermedad está más avanzada o surgen otros problemas relacionados con ella, como dificultades en la visión o enfermedades cardiovasculares.

¿Qué es la hipoglucemia y cuál es su sintomatología?

Aunque en la diabetes la hiperglucemia es la regla, puede que en casos muy particulares se dé el efecto contrario, en especial cuando la enfermedad no se ha desarrollado por completo y la resistencia a la insulina está asociada a la obesidad y al sedentarismo: la hipoglucemia es, como su nombre indica, un bajo nivel de glucosa en sangre y puede llegar a ser tan peligrosa como un estado hiperglucémico.

Cada persona puede experimentar la hipoglucemia de forma diferente por lo que se debe estar atento a cuáles son las señales de alerta propias de su organismo. Sin embargo, sus principales síntomas son:

  • Sudoración fría.
  • Problemas para pronunciar bien las palabras o hablar fluido.
  • Sensación de palpitaciones.
  • Temblores y estado de pánico.
  • Aparición de hambre de forma brusca.
  • Debilidad muscular.
  • Irritabilidad.
  • Visión borrosa.
  • Pérdida del conocimiento.

Un estado hipoglucémico también es frecuente en los casos de DM tipo 1 cuando se aplica una cantidad mayor de insulina a la que el organismo necesita o no se mantiene un régimen alimenticio de varias comidas al día.

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¿La DM se puede prevenir?

Las últimas investigaciones realizadas apuntan a que se puede reducir en gran medida la probabilidad de desarrollar diabetes, al menos en su tipo 2, ya que la de tipo 1 es imprevisible. Aunque toda persona debería seguir un estilo de vida que le permita evitar el desarrollo de la enfermedad, quienes tienen antecedentes familiares, prediabetes o desarrollaron DM gestacional deben estar más alerta y seguir ciertas pautas que le permitan gozar de una buena salud en el futuro:

  • Llevar una alimentación adecuada: esto no solo comprende el tipo de alimentos que se consumen, sino también prestar atención a su forma de cocción, la cantidad de vitaminas y minerales que aporta a la dieta diaria, las combinaciones e incluso su sazonamiento. Preferir los alimentos preparados en casa versus los enlatados, consumir grupos de alimentos variados, elegir snacks saludables como los frutos secos en vez de golosinas, utilizar métodos de cocción al vapor o al horno, evitar los aderezos preparados y aumentar el consumo de alimentos reguladores de la glucosa en sangre, como la avena, son alternativas ideales para prevenir el desarrollo de esta patología.
  • Estar atentos a los síntomas de hiperglucemia o hipoglucemia: estar atento a los síntomas permite un diagnóstico temprano, o al menos en una fase de prediabetes, lo cual puede ayudar a prevenir la afección antes de que se manifieste por completo. En este caso, conocer los niveles de glucosa en sangre o realizar exámenes al menos una vez al año pueden ayudar al profesional de la salud a determinar cómo es el funcionamiento de la insulina en el organismo.
  • Evitar el sedentarismo: no se trata solo de realizar actividad física, aunque caminar unos 30 minutos diarios o realizar algún deporte es bien recibido. Hoy en día existen muchas formas de acabar con el sedentarismo que van desde trabajar con escritorios de pie hasta preferir las escaleras antes que el ascensor. Un estilo de vida saludable es más que hacer ejercicio, a veces solo es necesario moverse más.
  • Mantener un peso saludable: es recomendable mantener un peso saludable según la edad y complexión o al menos reducir en un 7 % el peso inicial en casos de sobrepeso. Para ello, es fundamental concentrarse en mantener hábitos saludables de alimentación y ejercicio físico.
  • Prestar atención a los medicamentos que se consumen, buscando alternativas que no impacten negativamente en las células pancreáticas, los riñones o el hígado.
  • Tratar, en la medida de lo posible, de abandonar el hábito del cigarrillo y evitar el consumo de bebidas alcohólicas.
  • Realizarse un examen de glucosa basal cada tres meses a partir de los 45 años de edad.
  • Controlar los niveles de colesterol y triglicéridos.

¿Cómo influye la alimentación en la DM?

La alimentación es un factor que influye notablemente en la calidad de vida del paciente diabético, pero también en la prevención de la enfermedad: muchos de los factores de riesgo en el desarrollo de la diabetes están asociados con una alimentación no saludable, alta en azúcares refinados, frituras, bollería, grasas saturadas, entre otros; además del sobrepeso y la obesidad. Así pues, la alimentación termina siendo un factor a tomar en consideración para prevenir la aparición de la DM, pero también resulta ser un tratamiento coadyuvante al régimen de medicamentos recetados una vez que ha sido diagnosticada la afección.

Más que una dieta, el paciente diabético debe comprender cómo funciona el páncreas y qué alimentos y preparaciones son ideales para su condición. El objetivo de la alimentación de las personas diabéticas debe ser mantener una ingesta periódica de alimentos realizada en varias comidas al día, que sea completa nutricionalmente hablando, proporcional en cuanto al número de calorías ingeridas y lo suficientemente variada para su comodidad.

A diferencia del pensamiento popular, el diabético no debe eliminar las grasas de su dieta, sino decantarse por el consumo de otras opciones, como el salmón. El azúcar refinado, por otro lado, debe ser reemplazado por azúcares complejos y edulcorantes aptos para diabéticos.

Otras recomendaciones:

  • Consumir a diario suficiente fibra soluble para mantener un buen perfil lipídico.
  • Mantener a raya la sal para evitar hipertensión arterial.
  • Preferir la fruta entera antes que el jugo de frutas.
  • Incorporar al consumo diario a los frutos secos, cereales enteros y legumbres.
  • Evitar los excesos alimentarios.
  • Mantener a raya la inflamación alimentaria, conociendo los niveles de la misma y reeducando al organismo para que asimile correctamente todos los grupos alimenticios. El Test de Inflamación Alimentaria Biomarkers es el único que puede diagnosticarla.

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Tratamiento

Una vez diagnosticada, el profesional de la salud especializado indicará un tratamiento de acuerdo al tipo de diabetes que se padezca, que en todos los casos, estará destinado a la regulación de los niveles de azúcar en sangre.

Este tratamiento no solo se compone de medicamentos como hipoglucemiantes orales, sino también de la educación del paciente sobre su enfermedad, cómo alimentarse de forma saludable, de qué forma mantener una vida activa, qué hacer en caso de hiperglucemia o hipoglucemia, de qué forma preparar sus alimentos y cómo puede gozar de una óptima calidad de vida, incluso con la enfermedad.

Por supuesto, tanto la alimentación como la medicación son los dos pilares fundamentales sobre los cuales se basa el tratamiento, aunque este variará dependiendo del tipo de DM que se tenga:

  • En la DM tipo 1, el control de los niveles de glucosa en la sangre se realizará a través de una alimentación saludable y periódica en conjunto con inyecciones de insulina que simulan la producción del páncreas.
  • En la DM tipo 2, las inyecciones de insulina no son necesarias, pero sí una buena alimentación, actividad física constante, mantenimiento de un peso saludable y la ingesta de medicamentos orales, como la metformina que no solo regula los niveles de glucosa, sino que además favorece la pérdida de peso y disminuye la sensación de hambre súbita de la enfermedad.

Recuerde que el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad deben recaer sobre un profesional de la salud. No consuma ningún medicamento sin antes consultarlo con su médico especialista. Nunca debe medicarse asumiendo que es diabético. La administración sin control de medicamentos hipoglucemiantes o inyecciones de insulina podría generar estados de hipoglucemia peligrosos para la salud.

La diabetes no tiene por qué ser una condena: a través de un tratamiento integral los pacientes pueden llevar una vida más normal de lo que se cree. Además, mientras más se conozca sobre esta condición, sus primeros síntomas, qué la origina y cómo se previene, mayor será la calidad de vida de los pacientes y familiares, más temprano serán realizados los diagnósticos y más personas alrededor del planeta se sumarán a su prevención, disminuyendo así el avance de esta enfermedad crónica.

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