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Diabetes tipo 2
15 Oct

Diabetes tipo 2: una enfermedad silenciosa

De manera creciente, la diabetes tipo 2 se ha convertido en una de las enfermedades que afecta en mayor cantidad a la población mundial.

De acuerdo a cifras oficiales de la Organización Mundial de la Salud, la diabetes es padecida por más de 400 millones de personas, por lo que ha sido reconocida como una de las pandemias de mayor extensión en la historia de la humanidad. Lo peor de todo es que en la mayoría de los casos tiende a ser “silenciosa”, pues en sus etapas iniciales, los síntomas parecieran ser inofensivos y solo se diagnostica, de manera correcta, cuando comienza a aparecer la sintomatología más grave. 

De los tipos de diabetes existentes, la tipo 2 corresponde al 90% de los casos diagnosticados. Y aunque afecta a tantas personas, lo cierto es que aún existe en la población un gran desconocimiento sobre la misma, lo que suele ser la causa de que se diagnostique de manera tardía, aspecto que favorece la aparición de complicaciones que, en muchos casos, pudieran evitarse. De ahí que a lo largo de este artículo expliquemos los principales aspectos relacionados con la diabetes tipo 2, a fin de que podamos entender en qué consiste esta enfermedad, cuáles son sus causas, qué síntomas presenta, cómo podríamos prevenirla, cómo influye la alimentación y cuál es su tratamiento. 

¿Qué es la diabetes tipo 2? 

La diabetes es una enfermedad crónica, generalmente progresiva, que se caracteriza por el hecho de que los niveles de glucosa en la sangre se incrementan por encima de lo normal, debido a la producción de una cantidad insuficiente de insulina o a una utilización inadecuada de la misma, afectando con ello, la capacidad del cuerpo de convertir los alimentos en energía. 

Como se sabe, la mayoría de los alimentos que ingerimos son transformados por el cuerpo en azúcar (glucosa), la cual se libera al torrente sanguíneo para ser transportada hasta las células y, posteriormente, ser utilizada por las mismas como fuente de energía. En ese sistema, la insulina, hormona producida por el páncreas, es precisamente la encargada de servir como control al azúcar presente en la sangre, para que esta pueda ingresar a las células del cuerpo. Pero si una persona no produce una cantidad suficiente de esa hormona o no puede usarla adecuadamente, entonces las células no dejan entrar el azúcar, quedando la misma en el torrente sanguíneo, incrementando su concentración por encima de lo normal (hiperglucemia). 

De acuerdo a la causa que la origina existen dos tipos principales de diabetes

  • La diabetes tipo 1, también denominada diabetes insulino-dependiente, que ocurre porque el organismo no produce insulina, debido a que el sistema inmune ataca a las células del páncreas. Este tipo de diabetes suele encontrarse con mayor frecuencia en los niños y en adultos con edades menores a los 25 años. En este caso, las personas afectadas deberán inyectarse, de manera periódica, dosis variables de insulina, además de seguir una alimentación saludable. 
  • La diabetes tipo 2, llamada también no insulino-dependiente, es la forma más común de la enfermedad y se caracteriza bien sea porque el cuerpo deja de utilizar la insulina de forma adecuada (a pesar de que el páncreas sigue produciéndola), o porque este último la produce en cantidades insuficientes. Lo cierto es que, en cualquiera de los casos, los niveles de azúcar en la sangre se incrementan por encima de lo normal. Este tipo de diabetes ocurre, con mayor frecuencia, en adultos mayores de 45 años, incrementándose su presencia, en aquellas personas con sobrepeso y un estilo de vida sedentario. 

A diferencia de los pacientes con diabetes tipo 1, aquellos que padecen del tipo 2, al producir o utilizar en parte la insulina que requieren, pueden llevar la enfermedad de manera "casi" asintomática, no teniendo idea, en muchos casos, de que los niveles de azúcar en la sangre se encuentran elevados. Esto se debe a que la enfermedad es progresiva y a que los síntomas que van apareciendo suelen parecer inofensivos. Es por esto que esta enfermedad ha sido denominada, al igual que otras, "la enfermedad silenciosa". 

¿Cuáles son las causas de esta patología? 

Para comprender las causas de esta enfermedad debemos comenzar por señalar que cuando una persona padece diabetes tipo 2, el azúcar no puede ingresar en las células del cuerpo y se acumula en la sangre (habiendo también insulina en el torrente sanguíneo) debido a que las mismas se han vuelto resistentes a la insulina. Esto quiere decir que las células no responden ante el estímulo generado por la insulina, dejando a las moléculas de glucosa fuera de las mismas. Para compensar esa resistencia el páncreas reacciona de dos maneras diferentes: por un lado, produce más insulina en los denominadas islotes pancreáticos, las células encargadas de su producción. Por el otro, produce más de esos islotes pancreáticos. Pero, paulatinamente, debido a la toxicidad causada por el azúcar en la sangre (y que pudiera acrecentarse por la toxicidad causada por los triglicéridos altos), se van produciendo trastornos en el funcionamiento normal de las células del páncreas, por lo que este órgano se va volviendo incapaz de compensar la resistencia a la insulina de las células. 

Para complicar aún más el escenario, hay un factor que potencia el problema que se produce a nivel del páncreas: se trata de las consecuencias que se derivan de la resistencia a la insulina a nivel del hígado. Es bien sabido que la insulina inhibe la liberación de la glucosa a nivel hepático, sin embargo, debido a la resistencia a la insulina, el hígado continúa liberando cantidades crecientes de glucosa en la sangre. Este hecho, como es de esperarse, eleva la glucotoxicidad y acelera la velocidad con la que el páncreas comienza a presentar problemas. 

De esta forma, puede entenderse que este tipo de diabetes se produce como consecuencia de una hiperglucemia que se mantiene de manera prolongada a nivel sanguíneo y que va dañando, progresivamente, las células del páncreas. Esta hiperglucemia, a su vez, deriva de la resistencia a la insulina

Hoy en día se sabe que la aparición de este trastorno metabólico en una persona viene determinado por la interacción entre sus factores genéticos, su estilo de vida y el medio ambiente, resaltando que su presencia está ampliamente relacionada con la existencia, dentro del grupo familiar, de casos de este tipo de diabetes, así como con el sobrepeso y con un estilo de vida sedentario. De igual forma, estudios demuestran que se relaciona con el tabaquismo, la mala alimentación y el consumo de alcohol. 

¿Cuáles son sus síntomas? 

Tal como hemos comentado, uno de los principales problemas de esta enfermedad es que por lo general se realiza un diagnóstico tardío de la misma, y esto se debe, fundamentalmente, a que los síntomas que se presentan pueden pasar desapercibidos. No obstante, los siguientes síntomas se presentan, de manera recurrente, en las personas que la padecen: 

  • Incremento del apetito: como consecuencia de que las células del cuerpo no pueden utilizar el azúcar de la sangre como fuente de energía, entonces el cerebro, como una forma de compensar esa deficiencia energética, envía señales al cuerpo para que consuma una mayor cantidad de alimentos. 
  • Micciones frecuentes y en mayor cantidad: uno de los síntomas típicos de la diabetes, sea tipo 1 ó 2, es que se orina con mayor frecuencia y en mayor cantidad. Este hecho se produce porque los riñones buscan eliminar, a través de la orina, el exceso de azúcar presente en la sangre. 
  • Sensación de sed excesiva: como consecuencia de lo anterior, las personas que padecen este tipo de diabetes sienten, en todo momento, una necesidad urgente de tomar agua. Este síntoma, aparece en el cuerpo como un mecanismo de defensa para intentar compensar los líquidos que se pierden por el incremento de las micciones. 
  • Sensación de cansancio: la pérdida de líquidos, derivada de la micción frecuente, y la disminución de la energía disponible a nivel celular, al no poder utilizar el azúcar como fuente de energía, se manifiesta en la persona que padece de diabetes tipo 2, a través de una permanente sensación de cansancio. 

¿Cómo prevenirla? 

Una vez que se entienden las causas de esta enfermedad y los factores que la determinan, resulta sencillo comprender la forma en que la misma pueda ser prevenida. 

En primer lugar, es importante que la persona disminuya de peso, pues se ha demostrado que existe una alta correlación entre la obesidad y la ocurrencia de esta enfermedad. 

En segundo lugar, las personas, sobre todo aquellas que tienen alta predisposición genética a sufrir la enfermedad, deben alimentarse de manera equilibrada. Esto implica, sobre todo, reducir las cantidades de alimentos ricos en carbohidratos y aumentar el consumo de alimentos proteicos. Además, se deben ingerir alimentos con menos cantidad de grasa y, como medida muy importante, tomar menores cantidades de bebidas azucaradas, tales como los refrescos. Por otra parte, es recomendable ingerir, durante cada comida, porciones de menos tamaño, lo que pudiera compensarse con un incremento en el número de comidas que se realizan al día. 
Hacer ejercicio es otra de las recomendaciones frecuentes, pues al realizar cualquier actividad física se incrementa la frecuencia cardíaca, permitiendo al organismo utilizar una mayor cantidad de glucosa, disminuyendo con ello, sus niveles en la sangre. 

¿Cómo influye la alimentación? 

Tal como hemos comentado en el apartado anterior, la alimentación es un factor que influye, de manera notable, tanto en la aparición de esta enfermedad, como en la evolución de la misma. De ahí que un buen régimen alimentario sea tan importante, ya que puede reducir la probabilidad de padecer este tipo de diabetes, a la vez que ayuda a prevenir otros trastornos relacionados con la misma, tales como la hipertensión y el incremento de los niveles de colesterol. 

La alimentación, además, juega un papel muy importante en uno de los factores determinantes de la diabetes tipo 2, la obesidad y el sobrepeso, por lo que es fácil entender que una alimentación adecuada es una herramienta imprescindible para su prevención. Es por eso, que por medio de la alimentación se debe controlar el peso corporal, pues su exceso, sobre todo si va acompañado de grasa en la zona abdominal, aumenta el riesgo de desarrollar este tipo de diabetes

La alimentación recomendada para prevenir esta enfermedad, ha estado muy relacionada con una dieta baja en calorías, en la que se restringen, principalmente, los alimentos con altos contenidos de grasas e hidratos de carbono. Por el contrario, se recomienda aumentar el consumo de alimentos proteicos, tales como las carnes, el pescado y el huevo. 

Un elemento interesante relacionado con la alimentación, es que se deben elegir alimentos menos refinados y con un mayor contenido de fibra, ya que los mismos se digieren lentamente, provocando un menor incremento de la glucosa en sangre, al mismo tiempo que ayudan a aliviar el incremento del apetito. 

Otra de las recomendaciones en este sentido es comer con mayor frecuencia pero en menor cantidad durante cada una de las veces, de forma que el impacto de cada comida sobre los valores de glucosa en la sangre sean considerablemente menores. 
Entre otra de las recomendaciones relacionadas con la alimentación, es importante mencionar que las personas propensas a esta enfermedad, deben sustituir el azúcar por edulcorantes y deben consumir menos sal, a fin de evitar la hipertensión arterial

Es importante tener en cuenta que existe una patología que puede afectar notablemente a la diabetes tipo 2. Estamos hablando de la inflamación alimentaria que no es más que un estado en el que puede entrar el organismo cuando ha superado el umbral de aceptación a uno o varios grupos de alimentos generando respuestas negativas por parte del organismo y afectando a enfermedades como esta. El test de inflamación alimentaria Biomarkers ayuda a diagnosticarla y a establecer el perfil alimentario ideal del paciente para que este pueda seguir consumiendo cualquier alimento sin que le provoque malestares.

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¿Cuál es su tratamiento? 

El tratamiento de la diabetes tipo 2 se basa en dos pilares fundamentales: dieta y actividad física. En algunos casos, sobre todo si el sobrepeso no puede ser controlado, o si por alguna razón no se logran bajar los niveles de glucosa en sangre, se requiere de terapia con algún medicamento, sin olvidar que el paciente que padece esta enfermedad tiene resistencia a la insulina, por lo que no se recomienda como la base del mismo. 

Es por eso que el tratamiento farmacológico para esta enfermedad, consiste en suministrar algún agente hipoglucemiante, que pudiera actuar de tres maneras distintas: 1) incrementando la secreción de insulina por parte del páncreas; 2) reduciendo la resistencia a la insulina, o, 3) disminuyendo la producción de glucosa a nivel hepático. Si ninguna de estas medidas ejerce el efecto deseado, entonces se administra al paciente, la insulina

En resumen, se insiste en que el tratamiento para una persona que padece este tipo de diabetes consiste en mantener, dentro de parámetros normales, mediante una dieta apropiada y ejercicios, los niveles de azúcar en sangre, por lo que monitorear constantemente esos niveles, es de gran importancia.

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