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Diferencias entre artritis y artrosis
31 Oct

Diferencias entre artritis y artrosis

¿Sabías que no son lo mismo? Las diferencias entre artritis y artrosis son varias. Aquí te las contamos.

La artritis y la artrosis son dos enfermedades que afectan a las articulaciones,, pero no hay que confundirlas, ya que ambas son muy diferentes entre sí. En el caso de la artritis nos encontramos ante una inflamación de las articulaciones mientras que en el caso de la artrosis estamos ante una patología de origen "mecánico". 

La confusión entre la artritis la artrosis radica en que en ambos casos podemos encontrar algunos elementos en común

  • Las dos enfermedades afectan a las articulaciones. 
  • En ambos casos son patologías inflamatorias. 
  • Las dos enfermedades producen dolor. 

Pese a ello, son enfermedades muy distintas, tanto en su origen, como en sus síntomas y tratamiento. 

Diferencias entre artritis y artrosis

La principal diferencia entre la artritis y la artrosis radica en la naturaleza del dolor que producen. 

La artritis causa dolor incluso en estado de reposo e independientemente de la disminución de la actividad. Ello se debe a que se trata de una inflamación de las articulaciones y, como tal, produce dolor aun estando en reposo. La artritis es una enfermedad de origen inflamatorio, afecta a la membrana sinovial y, en determinados casos, puede ser extremadamente dolorosa

Por su parte, la artrosis es una enfermedad de origen "mecánico" ya que el dolor se produce en el momento en que las articulaciones entran en movimiento. El origen de la artrosis se debe a una alteración del cartílago que se desgasta de forma gradual hasta que desaparece, dejando los huesos en contacto entre sí y sin la protección de la amortiguación que proporciona el cartílago. Se trata, por tanto, de una degeneración de las articulaciones, en la que no hay ningún tipo de inflamación de origen interno, por lo que la persona que la sufre no corre el riesgo de que la patología se extienda o afecte a otros órganos. En el caso de la artrosis el dolor aparece solo cuando las articulaciones están en movimiento. Suele afectar especialmente a las manos y la columna vertebral. 

Resumen de las principales diferencias entre artritis y artrosis

  1. Diferencias entre artritis y artrosis en cuanto al origen de la enfermedad. El origen de la artritis puede ser múltiple y deberse a diversos factores: debido a bacterias, microcristales, trastornos inmunes, factores hereditarios, infecciones (artritis aséptica) artritis reumatoide, espondilitis anquilosante o artritis psoriásica. Por su parte el origen de la artrosis es exclusivamente debido a la desaparición del cartílago, por factores mecánicos o genéticos.  
  2. Diferencias entre artritis y artrosis en cuanto a la naturaleza del dolor. El dolor de la artritis es de origen inflamatorio, mientras que el de la artrosis es de origen mecánico.  
  3. Principales diferencias de artritis y artrosis en cuanto a los órganos afectados. En el caso de la artritis pueden verse afectados muchos órganos: articulaciones, tendones, ligamentos, músculos, piel, ojos, corazón, etc. Por su parte, la artrosis únicamente afecta al cartílago articular.  
  4. Principales diferencias entre artritis y artrosis en cuanto a los síntomas. En el caso de la artritis se pueden manifestar diversos síntomas: dolor, enrojecimiento de la zona afectada, hinchazón (edema), calor, rigidez y, en ocasiones, deterioro del estado general, con fiebre y astenia. Por el contrario los síntomas de la artrosis son dolor, rigidez y deformidad ósea.  
  5. Diferencias de artritis y artrosis en cuanto a la ubicación de la zona afectada. La artritis puede afectar a una, a todas o a varias articulaciones simultáneamente (como sucede en el caso de artritis reumatoide). La artrosis afecta a un número limitado de articulaciones: principalmente a la de las manos y la columna vertebral.  

Alimentos recomendados para aliviar la artritis y la artrosis

El pescado reduce el riesgo de sufrir artritis. En un estudio sueco realizado a gran escala, sobre más de 32 000 mujeres, se comprobó que el consumo semanal de salmón y otros pescados grasos (trucha, caballa, arenque) reduce a la mitad el riesgo de desarrollar artritis reumatoide. De hecho, el estudio mostró que el consumo, una vez a la semana, de pescado rico en omega-3 reduce, hasta en un 52%, el riesgo de sufrir enfermedades inflamatorias crónicas. Además del salmón, el bacalao y el atún en conserva tiene idénticas propiedades si se consumen cuatro porciones a la semana. A largo plazo, el consumo semanal de cualquier tipo de pescado está asociado con una reducción del 29% en el riesgo de padecer artritis. Para notar estos efectos preventivos el consumo de pescado debe realizarse de forma habitual durante, al menos, diez años. 

Como hemos dicho, los omega-3 tienen un rol antiinflamatorio, incluso en personas con una salud perfecta. Además de consumir pescado, también pueden tomarse suplementos de omega-3 (mínimo 2,7 g / día durante al menos 3 meses) para reducir la artritis reumatoide. En todos los casos hay que consultarlo previamente con el médico para que por parte del mismo se valore la conveniencia o no de tomar estos suplementos. 

Las verduras y el ajo protegen contra la artrosis. Un estudio británico, realizado recientemente, muestra que una dieta rica en verduras, como el ajo, la cebolla o el puerro reduce el riesgo de sufrir artrosis. En especial un compuesto del ajo, llamado disulfuro de dialilo, es muy beneficioso para tratar la degeneración del cartílago. 

Una alimentación equilibrada previene la aparición de la artritis y la artrosis. Se recomienda comer cada día, al menos, cinco piezas de verduras y frutas, así como incluir en la dieta espinacas, rúcula y granos enteros. Es preferible optar por las carnes magras e introducir en la dieta, de forma habitual, huevos, tofu y legumbres. Para cubrir las necesidades de calcio y vitamina D hay que tomar leche o productos lácteos de forma habitual, preferentemente desnatados. Hay que optar siempre por grasas saludables, como el aceite de oliva y desechar las grasas saturadas, como las de la mantequilla. Deben evitarse los alimentos ricos en azúcar y en sodio. Las personas que sufren artritis deben tomar calcio, vitamina D, hierro y frutas y verduras que contengan antioxidantes. 

Tratamientos alternativos

Las virtudes del agua termal y marina son reconocidas en el tratamiento de la artritis, para aliviar este tipo de dolores, que son de tipo inflamatorio, pero hay que tener cuidado y no aplicar nunca calor sobre la articulación afectada. Por otra parte, los tratamientos de talasoterapia son un excelente complemento, especialmente las aplicaciones de barro y de chorros de agua fría. 
Los ungüentos para la piel, como los aceites esenciales suelen calmar tanto la artritis como la artrosis. Pero, en primer lugar hay que asegurarse de que no existe ningún tipo de irritación o alergia que pueda afectar a la piel. Los aceites esenciales de enebro, manzanilla, laurel, menta o romero son beneficiosos para aliviar el dolor. 

Adopta hábitos de vida saludables

En el caso de la artrosis, adelgazar puede reducir el dolor en algunas articulaciones, sobre todo las que suelen soportar más peso (rodillas, caderas, espalda, tobillos y pies). Cualquier exceso de peso ejerce una tremenda presión sobre esas articulaciones y aumenta el dolor. Incluso una pequeña pérdida de peso repercutirá favorablemente disminuyendo el dolor. 

Es importante mantener las articulaciones en movimiento. Por supuesto, no debes realizar ejercicios intensos, pero sí debes mantenerte activo. Las investigaciones han demostrado que seguir un programa de ejercicios puede reducir el dolor, ya que te permite mantener las articulaciones y el cartílago saludables. Además, el ejercicio puede mejorar tu estado físico y te ayuda a relajarte y a perder peso, lo que es especialmente importante en el caso de la artrosis. Intenta hacer ejercicio de 30 a 60 minutos cada día. Si es posible, opta por una combinación de actividades que mejoren la salud de tu corazón, fortalezcan tus huesos y músculos, y te mantengan más flexible. Por lo general, para personas con artritis se recomiendan los ejercicios que ejercen una menor presión sobre las articulaciones como caminar, nadar o practicar yoga. De todos modos, antes de comenzar a realizar ejercicio consúltalo con tu médico para que te recomiende el tipo de ejercicio más favorable para ti. 

Toma siempre los medicamentos de acuerdo con la prescripción médica. Si quieres probar suplementos dietéticos o herbales, consulta previamente con tu médico. 

También es importante que bebas mucha agua para eliminar toxinas y prevenir la aparición de la inflamación o, en su caso, aliviarla si ya la sufres.

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