Inflamación Alimentaria

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30 Abr

Enfermedad de Crohn

La enfermedad de Crohn es una patología inflamatoria del sistema digestivo.

Evoluciona con fases agudas y etapas de remisión. Se caracteriza principalmente por ataques de dolor abdominal y diarrea que pueden durar semanas e incluso meses. Si no se sigue un tratamiento adecuado se puede producir fatiga, pérdida de peso y desnutrición. En algunos casos, se presentan síntomas no digestivos que pueden afectar a la piel, las articulaciones o los ojos. 

La inflamación es similar, en muchos aspectos, a la colitis ulcerosa, otra afección inflamatoria del intestino. Para distinguirlas, los médicos usan diferentes criterios. La colitis ulcerosa afecta solamente a una parte determinada del recto y del colon. La enfermedad de Crohn puede llegar a otras partes del tracto digestivo, desde la boca hasta el intestino (a veces dejando áreas sanas). En ocasiones, no es posible distinguir estas dos enfermedades, en cuyo caso se diagnostica como "colitis indeterminada". La enfermedad puede presentarse a cualquier edad, incluida la infancia. 

Causas

La enfermedad se produce debido a una inflamación persistente de las paredes del tracto digestivo. Esta inflamación puede producir llagas o engrosamiento de la pared intestinal. Las causas son desconocidas y probablemente múltiples, interviniendo factores genéticos, autoinmunes y ambientales.

  • Factores genéticos. Aunque no es una enfermedad genética, algunos genes pueden aumentar el riesgo de desarrollarla (gen NOD2/CARD15). Sin embargo, es necesaria la intervención de otros factores. Al igual que en otras patologías, la predisposición genética combinada con factores ambientales o de estilo de vida son el desencadenante de la enfermedad.
  • Factores autoinmunes. Esta patología tiene las características típicas de una enfermedad autoinmune. Los investigadores creen que la inflamación del tracto digestivo está relacionada con una respuesta inmune excesiva del organismo frente a virus o bacterias situadas en el intestino. 
  • Factores ambientales. Se ha observado que la incidencia de la enfermedad es más alta en los países industrializados y ha ido aumentando desde 1950. Esto sugiere que los factores ambientales, relacionados con la forma de vida occidental, podrían tener una influencia directa en la aparición de la enfermedad. Sin embargo, no se ha logrado determinar un factor específico, aunque se cree que la exposición a determinados antibióticos es un factor de riesgo potencial. Los fumadores y las personas que tienen una vida sedentaria también tienen mayor riesgo de desarrollarla. 

Los investigadores se centran en el posible papel desencadenante que puede tener en la enfermedad la infección por un virus o bacteria, así como el desequilibrio de la flora intestinal (es decir, de las bacterias presentes de forma natural en el tracto digestivo). 

Además, algunos elementos tienen un efecto protector contra la enfermedad, como seguir una dieta rica en fibra y frutas.

Evolución de la enfermedad

Se trata de una enfermedad crónica con la que el afectado deberá convivir toda la vida. Con frecuencia se producen períodos de remisión durante varios meses. Entre el 10 % y el 20 % de las personas tienen una remisión después del primer brote de la enfermedad. Las crisis se producen de forma imprevisible y son de intensidad variable. A veces, los síntomas son tan intensos (incapacidad para comer, hemorragia, diarrea, etc.) que es necesario el ingreso del paciente en el hospital. 

Complicaciones y posibles consecuencias

La enfermedad de Crohn puede ocasionar varios problemas de salud. La gravedad de los síntomas y las complicaciones varía mucho de una persona a otra.

Posibles complicaciones:

  • Obstrucción del tracto digestivo. La inflamación crónica puede producir un engrosamiento del revestimiento del tracto digestivo bloqueándolo total o parcialmente. Esto puede ocasionar hinchazón y estreñimiento, entre otros. En los casos más graves hay que acudir a urgencias para prevenir la perforación del intestino.
  • Úlceras en la pared del intestino.
  • Heridas alrededor del ano (fístulas, fisuras profundas o abscesos crónicos).
  • Hemorragias del tracto digestivo.
  • Las personas con esta enfermedad tienen mayor riesgo de sufrir cáncer de colon, por lo que deben realizarse pruebas periódicas.

Posibles consecuencias:

  • La malnutrición, debido a que durante las crisis los pacientes tienden a comer menos para evitar el dolor. Además, disminuye la capacidad para absorber correctamente los alimentos a través de la pared del intestino.
  • Retraso en el crecimiento, cuando afecta a niños y adolescentes.
    La anemia por deficiencia de hierro, debido a que la hemorragia en el tracto digestivo puede producirse y pasar inadvertida a simple vista.
  • Otros problemas de salud: artritis, afecciones de la piel, inflamación de los ojos, úlceras bucales, cálculos renales o cálculos biliares.
  • Cuando la enfermedad está en la fase "activa" aumenta el riesgo de sufrir un aborto espontáneo. Además, también puede dificultar el crecimiento del feto. Por lo tanto, es muy importante que las mujeres que quieran quedarse embarazadas controlen su enfermedad y sigan el tratamiento recomendado por su médico.

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Síntomas de la enfermedad

La enfermedad de Crohn puede afectar a cualquier parte del tracto digestivo. Los síntomas y la intensidad de los mismos varían de una persona a otra. Los síntomas principales son los siguientes:

  • Dolores abdominales y calambres frecuentes, que aumentan después de las comidas.
  • Diarrea crónica (que dura más de 2 semanas)
  • Fatiga y malestar general.
  • Falta de apetito y pérdida de peso, incluso con una dieta equilibrada.
  • Sangre en las heces, a veces en grandes cantidades (hemorragias).
  • Náuseas y vómitos.
  • Fiebre leve.
  • Dolor en las articulaciones.

Factores de riesgo

Las personas con antecedentes familiares de enfermedad inflamatoria del intestino (enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa) tienen mayor riesgo de desarrollar la patología. Debido a su herencia genética hay poblaciones con mayor riesgo, como es el caso de la comunidad judía (de origen Ashkenazi). Fumar también aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad.

¿Se puede prevenir la enfermedad?

Dado que no se conocen con exactitud las causas de la misma, tampoco se sabe cómo prevenirla. Sin embargo, en un estudio publicado en 2010 realizado entre más de 67.000 mujeres se comprobó que un consumo elevado de proteína animal (carne y pescado) está asociado con un mayor riesgo de padecer la enfermedad. Estos datos aún no se han confirmado para hombres y niños.

Cómo prevenir el agravamiento de la enfermedad

  • Es necesario seguir el tratamiento a rajatabla. Si se sigue bien se pueden reducir los ataques y evitar las lesiones.
  • Evitar fumar. El consumo de tabaco, aunque sea leve, aumenta la intensidad de los síntomas y la frecuencia de los ataques. 
  • Evitar los medicamentos antiinflamatorios que se venden sin receta médica. Estos medicamentos están contraindicados porque pueden desencadenar un ataque o empeorar los síntomas.

La importancia de la dieta

Varios estudios han demostrado la importancia de la dieta para prevenir la aparición de los síntomas y los ataques. El problema radica en que los alimentos beneficiosos o perjudiciales pueden variar de una persona a otra. Como recomendación se aconseja aumentar los alimentos ricos en Omega-3 y reducir los alimentos que contienen azúcares refinados.

En algunas personas determinados alimentos empeoran los síntomas (carne roja, cereales, productos lácteos y ciertas frutas o verduras). Se recomienda que cada persona anote en un cuaderno los alimentos que consume cada día, con el fin de comprobar la intensidad de los síntomas después de cada comida y encontrar los alimentos que mejor le sientan. Dado que las reacciones frente a la comida no son necesariamente inmediatas, debe realizarse esta comprobación de forma continuada y regular.

La estrecha relación entre la nutrición y las enfermedades intestinales nos lleva a la conclusión de que controlando nuestra dieta se pueden mejorar mucho las condiciones clínicas del paciente. Las enfermedades inflamatorias del intestino (EII) se han considerado, durante años, independientes debido a causas desconocidas pero en los últimos años son numerosos los autores que han descrito la estrecha relación entre estas y la alimentación, así como la posibilidad de que las EII mejoren notablemente con tan solo cambiar ciertos hábitos alimentarios.

Cada individuo reacciona a los alimentos de manera diferente por lo que mediante una dieta personalizada y el control de los niveles de inmunoglobulinas G hacia ciertos alimentos el curso de las condiciones del afectado puede cambiar.

Gracias a numerosos estudios hoy sabemos que muchas formas de síndrome inflamatorio del intestino y colitis pueden mejorar, e incluso resolverse, controlando los niveles inflamatorios relacionados con ciertos alimentos.

El Test de Inflamación Alimentaria Biomarkers es la única prueba médica del mercado capaz de medir el nivel de inflamación del organismo frente a los 6 principales grupos de alimentos. Diagnosticando cuan inflamado se encuentra el paciente y qué alimentos están provocando esa inflamación se puede definir el perfil alimentario ideal del mismo para así actuar sobre la reacción inflamatoria sin necesidad de excluir de manera permanente ningún alimento y sin medicación. Mediante la dieta de rotación, propuesta por el sistema Biomarkers, el paciente consigue volver a asimilar correctamente los alimentos que en un principio le estaban provocando síntomas negativos.

Por supuesto, para los pacientes que sufren la Enfermedad de Crohn, detectar aquellos grupos de alimentos que pueden estar provocando inflamación y por lo tanto empeorando la patología o provocando otros síntomas adicionales, es sin duda de vital prioridad.

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