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31 May

Enfermedades autoinmunes

Las enfermedades autoinmunes se producen cuando el sistema inmune lucha contra sus propias células porque, por error, las considera como enemigas. Se trata, por tanto, de una disfunción del sistema inmunitario. 

El sistema inmunitario protege al cuerpo contra agentes extraños: bacterias, virus, microorganismos, células tumorales o alimentos nocivos. En una persona sana el sistema inmunitario no actúa sobre las células del cuerpo, ya que las reconoce como propias. En el caso de una enfermedad autoinmune este mecanismo falla y los anticuerpos atacan a las células del propio cuerpo. Esto genera una patología autoinmune.

Las causas no están completamente identificadas. Pueden influir componentes genéticos, factores hormonales y factores ambientales (infecciones o toxicidad de ciertas moléculas). Este tipo de enfermedades suele evolucionar de forma sucesiva y su desarrollo es imprevisible. Pueden afectar a un solo órgano o a todo el cuerpo. 

Tipos de enfermedades autoinmunes

Tal y como hemos señalado anteriormente, una enfermedad autoinmune puede afectar a un órgano específico: estómago (por ejemplo, anemia perniciosa), intestino (enfermedad celíaca), hígado. En este tipo de enfermedades se incluyen la diabetes tipo 1 (insulino-dependiente), la tiroiditis autoinmune (Hashimoto), la esclerosis múltiple (enfermedad neurológica), la miastenia (enfermedad neuromuscular), enfermedades del hígado, enfermedades ampollosas autoinmunes (dermatitis), el vitíligo (despigmentación de la epidermis), uveítis autoinmune y retinitis autoinmune. 

También puede producirse una enfermedad autoinmune sistémica o no vinculada a ningún órgano específico. Entre estas se incluyen: el síndrome de Sjogren, resultante del problema de secreción de las glándulas salivales de la boca y las glándulas lacrimales, el lupus sistémico, la artritis reumatoide, la esclerodermia, la polimiositis y dermato-polimiositis. 

Causas

La principales causas son los factores genéticos que predisponen al desarrollo de una misma enfermedad a varios individuos de la misma familia, el sexo (las mujeres sufren más este tipo de enfermedades, principalmente en los países desarrollados), el medio ambiente (como la exposición a sustancias nocivas, un estilo de vida peligroso con consumo de sustancias tóxicas), las infecciones (virales) o la edad. Estos factores pueden combinarse entre sí.

En la actualidad, siguen desconociéndose las causas exactas de muchas enfermedades autoinmunes

Se ha descubierto que las personas que viven en países desarrollados y llevan un elevado nivel de higiene son más proclives a sufrir una alergia o una enfermedad autoinmune. Esto ha llevado a algunos científicos a considerar que la higiene excesiva y el uso de los antibióticos también contribuye al desarrollo de este tipo de enfermedades. 

Por otra parte, algunas de estas enfermedades están favorecidas por el estado de bienestar o la abundancia. Por ejemplo, existe un vínculo comprobado entre la artritis y la obesidad, y la OMS afirma que la artritis es más común en los países desarrollados. La conclusión es que, en su gran mayoría el desarrollo de una enfermedad autoinmune puede ser, probablemente, el resultado de múltiples causas. No está claro el motivo, aunque se ha demostrado que los niveles hormonales están vinculados a la gravedad de ciertas enfermedades autoinmunes (como sucede en el caso de la esclerosis múltiple). 

Principales síntomas

La fiebre es un síntomas común a todas las enfermedades autoinmunes. El resto de los síntomas depende del tipo de tejido afectado (piel, cartílago, vasos sanguíneos), o del órgano afectado (riñones, pulmones, corazón, cerebro). En función de ello pueden manifestarse síntomas muy variados: prurito, deformidad en las articulaciones, dolor, debilidad, ictericia, dificultad para respirar, edema, confusión mental, etc. 

Diagnóstico

El diagnóstico de una enfermedad autoinmune se basa principalmente en la búsqueda de autoanticuerpos específicos y en el análisis de los signos clínicos que manifiesta el paciente. El pronóstico de una enfermedad autoinmune es difícil de predecir. El diagnóstico se hace después de un examen clínico y una entrevista con el paciente, para encontrar los síntomas y descubrir la patología. Las pruebas adicionales se prescriben en función de cada paciente en concreto. Por lo general, es necesario realizar un análisis de sangre. En el caso de ciertas enfermedades, como la esclerosis múltiple, la anormalidad inmune se detecta mediante un análisis del líquido cefalorraquídeo. Finalmente, el diagnóstico genético también puede permitir la identificación de los genes más susceptibles a la patología en determinadas personas (espondilitis anquilosante, por ejemplo). 

Tratamiento

El tratamiento también variará según cada enfermedad concreta. En general, los corticosteroides o los inmunosupresores se utilizan durante largos períodos en el caso de las enfermedades que no están específicamente vinculadas a un órgano en concreto. Sin embargo, deben administrarse con mucho cuidado y bajo supervisión médica para no dejar el cuerpo indefenso. En las enfermedades autoinmunes específicas de algún órgano es más fácil aplicar un tratamiento a medida para cada patología, como la insulina en el caso de la diabetes, las hormonas tiroideas en el caso de la tiroiditis, etc. 

Principales enfermedades autoinmunes

Esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple suele ser diagnosticada entre los 15 y los 40 años. Afecta a personas que están genéticamente predispuestas, pero también puede desencadenarse por factores ambientales. La enfermedad se produce cuando el sistema inmune empieza a atacar al sistema nervioso causando inflamación y dañando la vaina de mielina (vaina protectora de las células nerviosas del cerebro, de la médula espinal y del nervio óptico). 

A medida que la enfermedad progresa se van produciendo daños en la audición, la vista, el equilibrio, la movilidad, el habla y la memoria. Los problemas pueden llegar a ser graves, incluyendo fatiga, espasmos musculares, entumecimiento, temblores, así como problemas en la vejiga y en el colon. La enfermedad suele progresar y producir continuos episodios de crisis. Hasta el momento los medicamentos no han logrado curar la enfermedad y solo pueden calmar las etapas de crisis. 

Diabetes tipo 1 

La diabetes tipo 1 se produce en los niños de forma repentina. Se manifiesta por un exceso de orina, intensa sed y aumento del apetito. Esta enfermedad autoinmune produce una severa pérdida de peso, a pesar del excesivo consumo de alimentos del que suele ir acompañada. También produce hiperglucemia (exceso de glucosa en la sangre) y la presencia de acetona en la orina o la sangre. Los diabéticos de tipo 1 necesitan controlar regularmente su nivel de azúcar en la sangre e inyectarse insulina varias veces al día. También deben seguir una dieta equilibrada y hacer ejercicio con regularidad. 

Lupus 

El lupus eritematoso sistémico es una enfermedad autoinmune que ataca a los órganos, los tejidos, las articulaciones, la piel, las células sanguíneas, los pulmones, el corazón, los riñones y el cerebro. Los hombres suelen estar menos afectados por el lupus. De hecho, el 90 % de las personas que sufren esta enfermedad son mujeres. La patología se manifiesta, generalmente, entre los 15 y los 40 años

No hay dos casos similares de lupus, sin embargo, todos comparten los mismos síntomas: fatiga, fiebre, presencia de manchas rojas en la zona central de la cara, rigidez en las articulaciones con dolor e inflamación, mareos, humidificación de los ojos y problemas cognitivos, incluyendo la confusión mental y la pérdida de la memoria. 

Artritis reumatoide 

Esta enfermedad autoinmune ataca las articulaciones y los tejidos circundantes produciendo una severa inflamación acompañada de dolor intenso, hinchazón y rigidez. Como consecuencia de todo ello, la persona afectada pierde en gran medida la movilidad. De igual forma a lo que sucede con la esclerosis múltiple, esta enfermedad evoluciona produciendo convulsiones hasta causar la destrucción completa de las articulaciones. Se desconoce el origen de la artritis reumatoide y es muy difícil de detectar al principio. 

Tiroiditis autoinmune o tiroiditis de Hashimoto 

La tiroiditis de Hashimoto es una inflamación crónica de la glándula tiroides producida por una reacción autoinmune. Afecta principalmente a mujeres que sufren una especie de bocio indoloro pero muy difícil de tocar. El principal problema de esta enfermedad es la aparición de hipotiroidismo que puede aparecer más tarde. 

Espondilitis anquilosante 

Esta enfermedad autoinmune ataca principalmente a la columna vertebral cervical y a la parte inferior de la espalda. Puede aparecer muy pronto, entre los 15 y los 40 años. Como en todo tipo de reumatismo, esta patología produce dolor y la pérdida de flexibilidad en las articulaciones. Es una enfermedad crónica que evoluciona progresivamente hasta producir la rigidez de las articulaciones. Gracias a un temprano diagnostico la enfermedad se puede tratar y se pueden llegar a controlar los síntomas. 

Penfigoide ampolloso 

El penfigoide ampolloso es una enfermedad autoinmune de la piel, un tipo de dermatitis. Se caracteriza por el crecimiento en la piel de grandes burbujas de gran tamaño y de base eritematosa (manchas rojas). Estas burbujas producen lesiones y causan molestias y picores. Es una enfermedad rara que afecta solo a una de cada cuarenta mil personas y se produce, principalmente, en personas mayores. 

Enfermedad de Crohn 

Esta enfermedad causa inflamación del tracto gastrointestinal y afecta el intestino delgado, el intestino grueso, el recto o la boca. Realmente no se conocen las causas de la enfermedad de Crohn, pero se piensa que se debe a factores ambientales y genéticos. Se manifiesta como dolor abdominal, dolor durante la defecación, diarrea persistente, fatiga, fiebre alta y pérdida significativa de peso. 

Síndrome de Goujerot-Sjögren 

Esta enfermedad autoinmune ataca a las glándulas responsables de la producción de la saliva y las lágrimas, haciéndolas incapaces de generarlas. Debido a ello, acaba por producir sequedad en los ojos y la boca, que va más allá de una mera incomodidad. Los ojos secos aparecen con costra y resulta difícil abrirlos por la mañana. Las personas que sufren este síndrome tienen que aplicar regularmente gotas en los ojos para hidratarlos. La sequedad de la boca puede terminar causando serios problemas de salud, como son los problemas en el habla y en la deglución. 

Vitiligo 

El vitiligo es una patología autoinmune de la piel que puede afectar a 1 de cada 50 a 100 personas, independientemente de su género, edad o tipo de piel. Se caracteriza por la aparición de manchas blancas en la piel. Estas manchas blancas tienden a agrandarse. La enfermedad se produce cuando las células que llevan los pigmentos de la piel mueren o no pueden funcionar normalmente. Al igual que otras patologías autoinmunes evoluciona en períodos y puede agravarse por factores como el estrés, la ansiedad, el trauma psicológico o la fricción. 

Psoriasis 

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria de la piel. Por lo general, se caracteriza por la aparición en la piel de placas gruesas que desprenden como "escamas" blancas. Las manchas aparecen en diferentes partes del cuerpo, con mayor frecuencia en los codos, las rodillas y el cuero cabelludo. Las áreas de piel afectadas se vuelven rojas. Esta enfermedad crónica evoluciona en ciclos, con períodos de remisión. No es contagiosa y puede controlarse, en muchos casos, mediante tratamiento. La psoriasis puede ser muy incómoda e incluso dolorosa cuando se manifiesta en las palmas de las manos, las plantas de los pies o los pliegues de la piel. La gravedad de la enfermedad varía considerablemente de una persona a otra. Afecta, aproximadamente, a un número de entre 2 % y 4 % de la población occidental, principalmente a los caucásicos. 

Alopecia areata 

La alopecia areata es un trastorno autoinmune que se caracterizada por producir áreas de calvicie, generalmente asimétricas, en el cuero cabelludo, las cejas o la barba. La alopecia areata se considera una enfermedad autoinmune. En este caso, el sistema inmunitario ataca los folículos capilares y causa inflamación, lo que provoca la pérdida de cabello. La afección puede afectar a cualquier persona, independientemente de su edad y sexo, aunque en la mayoría de los casos ocurre antes de los 30 años. Su desarrollo es repentino, en pocos días. En la mayoría de los casos la alopecia areata tiene una recuperación espontánea y, en otros casos, se manifiesta de forma recurrente. Una de cada cinco personas con alopecia areata tiene antecedentes familiares de esta dolencia.

Enfermedad celíaca 

Le enfermedad celíaca es una afección intestinal crónica desencadenada por el consumo de gluten y la mezcla de proteínas contenidas en algunos cereales (trigo, cebada, centeno). La enfermedad se manifiesta principalmente por síntomas digestivos (diarrea, dolor, hinchazón). También se denomina, con mayor frecuencia, intolerancia al gluten o enteropatía por gluten. Las personas que sufren esta patología provocan una respuesta inmune anormal en el intestino delgado, que causa inflamación y daña la pared intestinal. Más específicamente, se destruyen las vellosidades intestinales que son las que permiten la absorción de la mayoría de los nutrientes, vitaminas y minerales. Si la inflamación persiste, el intestino dañado se vuelve incapaz de absorber ciertos nutrientes, vitaminas y minerales. Esto puede conducir a la desnutrición, a pesar de llevar una nutrición normal. La enfermedad puede ir acompañada de otros síntomas de intensidad variable como fatiga, depresión y dolor en las articulaciones. Con el tiempo, pueden aparecer problemas de salud más serios. Sin embargo, si se elimina el gluten de la dieta, las personas pueden recuperar la salud.

Es muy importante no confundirla con la inflamación alimentaria pues mientras que esta se puede revertir y la persona puede seguir consumiendo alimentos con gluten tras haber descubierto aquellos grupos que la provocan y haciendo pequeños cambios en la dieta para recuperar la correcta asimilación, la persona afectada por intolerancia al gluten (enfermedad celíaca) deberá prescindir por completo y para siempre de este compuesto sin posibilidad de volver a consumirlo. Si has detectado que tras comer gluten no te sientes todo lo bien que deberías pero no sufres celiaquía es posible que tu problema sea la inflamación alimentaria. Esto sin duda es una gran noticia pues con tan solo realizarte el Test de Inflamación Alimentaria Biomarkers para conocer tu perfil alimentario actual y variando pequeños aspectos de tu dieta podrás seguir consumiéndolo sin que este te provoque malestares.

Esclerodermia 

La esclerodermia es una enfermedad rara. En su forma "localizada", afecta esencialmente a la piel, que se endurece y se vuelve gruesa. Sin embargo, cuando la esclerodermia es "sistémica" llega a otros órganos (intestino, riñones, corazón o pulmones), lo que puede generar graves discapacidades e incluso poner en peligro la vida. 

La enfermedad afecta a cuatro mujeres por cada hombre. Generalmente se desarrolla en la edad adulta. No está asociada con un componente genético. Las causas exactas de la esclerodermia siguen siendo un misterio, pero se sabe que es una enfermedad autoinmune. Las defensas inmunológicas de la persona con esclerodermia atacan las células del tejido conectivo de su propio cuerpo en lugar de atacar a los elementos externos: las células del tejido conectivo reaccionan produciendo un exceso de colágeno. La acumulación de colágeno es responsable del engrosamiento y endurecimiento de la piel y los órganos, esto se llama fibrosis. Esta fibrosis puede afectar a las paredes de los vasos sanguíneos, que pueden obstruirse evitando que la sangre irrigue ciertos órganos, como el corazón o los riñones. 

Enfermedad inflamatoria del intestino 

La enfermedad inflamatoria intestinal produce dolor abdominal en forma de espasmos y diarrea recurrente. No se conocen las causas de la enfermedad inflamatoria intestinal, pero está relacionada con una respuesta inmune anormal a las bacterias intestinales normales en personas con predisposición genética. La enfermedad inflamatoria intestinal crónica afecta a personas de todas las edades, pero generalmente ocurre antes de los 30 años, la mayoría de las veces entre los 14 y 24 años de edad, aunque en casos aislados el primer ataque se produce entre los 50 y 70 años. Esta patología es más común en personas del norte de Europa y afecta de manera similar a ambos sexos. Los síntomas de la enfermedad inflamatoria intestinal crónica varían según el tracto intestinal afectado y puede abarcar desde la diarrea y dolor abdominal crónico hasta episodios intermitentes de espasmos abdominales y diarrea sanguinolenta. En ocasiones, la enfermedad inflamatoria del intestino produce inflamación en otras partes del cuerpo, como las articulaciones, los ojos, la boca, el hígado, la vejiga y la piel. Esta patología también puede aumentar el riesgo de sufrir cáncer en las áreas del intestino que se ven afectadas.

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