Inflamación Alimentaria

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05 Feb

Intolerancia alimentaria: síntomas y pruebas

Es un problema frecuente en muchas personas pero no tan habitual como se pueda llegar a imaginar. Te hablamos de los síntomas de la intolerancia alimentaria así como de las pruebas de intolerancia alimentaria más conocidas.

Es importante tener en cuenta que si bien se atribuye a la intolerancia alimentaria el malestar provocado por ciertos productos y alimentos en realidad esta afección solo se produce con dos elementos concretos: la lactosa y el gluten, aclarando que cuando está ocasionada por este último agente estamos hablando de celiaquía, una enfermedad autoinmune. Todos los problemas provocados por otros alimentos y compuestos no se engloban dentro de las afecciones basadas en intolerancia, sino que están relacionadas en realidad con la inflamación alimentaria. Son dos conceptos distintos que es importante saber distinguir para llegar a una conclusión adecuada sobre qué puede ser lo que esté ocurriendo en el organismo de alguien que no se encuentra bien en su día a día.

¿Qué es la intolerancia alimentaria?

Definir la intolerancia alimentaria implica hablar de un tipo de reacción en el organismo que se produce debido a la ingesta de unos determinados alimentos que tienen sustancias muy específicas. No se trata de algo que pueda ocurrir debido a la ingesta de una amplia serie de elementos sino únicamente al consumir gluten y/o lactosa. Solo al ingerir productos en los que estas sustancias están presentes se pueden producir las reacciones de intolerancia, siempre y cuando la persona esté diagnosticada como intolerante pues también puede tener cierta sensibilidad a estos compuestos sin ser específicamente intolerante.

Tal y como mencionábamos, diferenciar la intolerancia alimentaria y la inflamación es muy importante. Este último problema se puede detectar fácilmente con el uso del Test de Inflamación Alimentaria Biomarkers que proporcionará la información necesaria para saber cuáles son los grupos de alimentos que pueden estar ocasionando inflamación. En cualquier caso, la inflamación por los alimentos solo se produce en aquellos momentos en los que el organismo supera el nivel de aceptación ante la ingesta de un o unos grupos alimenticios o cuando se consumen en exceso. Por otro lado, si bien la intolerancia alimentaria es un problema permanente y del cual hay que cuidarse a partir de su descubrimiento, la inflamación se puede solucionar con facilidad reeducando al organismo mediante la dieta de rotación propuesta por el sistema Biomarkers. De esta manera el paciente no tiene que dejar de lado ningún alimento, puede seguir manteniendo una dieta variada “sin limitaciones” y volviendo a un estado natural de aceptación eliminando los malestares que le provocaba la inflamación.

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¿Qué provoca la intolerancia?

Hay una amplia serie de efectos que se atribuyen a la intolerancia alimentaria. Los trastornos gastrointestinales son frecuentes entre las personas que tienen intolerancia a la lactosa o enfermedad celíaca, esto deriva en distintas consecuencias frecuentes que incluyen estreñimiento, náuseas, gases, diarrea, colon irritable, reflujo o distensión abdominal, entre otros factores. No tienen que producirse de una manera continuada ni absoluta, pero sí son frecuentes y suponen una molestia para el día a día.

También se pueden producir problemas en la piel como urticaria, eccema, psoriasis y acné, entre otros trastornos. Se encuentran en el mismo grupo que los problemas relacionados con la digestión, siendo las consecuencias estéticas un factor añadido a tener en cuenta. Además de esto, puede haber consecuencias para mantener un nivel de peso adecuado, problemas neurológicos, dificultades en los procesos de respiración, modificaciones en el comportamiento a nivel psicológico, problemas musculares y otros inconvenientes generalizados. Es posible paliar estas consecuencias y reacciones pero hay que tomar un papel activo para impedir que el gluten y la lactosa sigan pasando factura.

En este sentido también vemos otra clara diferencia entre la inflamación por los alimentos y la intolerancia alimentaria. En el caso de la inflamación se pueden producir reacciones negativas como problemas digestivos, migrañas, consecuencias en la piel, hipertensión, sobrepeso o artritis, pero todas ellas puede eliminarse en un periodo muy corto de tiempo introduciendo un cambio en la alimentación que permita olvidar los procesos inflamatorios.

Síntomas principales

Las personas que sufren intolerancia alimentaria por la reacción a los alimentos ingeridos con lactosa o gluten (en el caso de los celíacos) padecen una serie de síntomas que es fácil detectar. Uno de los más comunes son los intensos dolores de cabeza que se pueden sufrir después de ingerir algunas comidas específicas o las migrañas, que es posible que se acaben convirtiendo en un problema continuado. Otro de los síntomas de intolerancia alimentaria es tener un nivel de cansancio por encima de la media y parecer que en todo momento falta el aliento por mucho que el individuo se acabe de despertar.

Por supuesto, hay unas reacciones que pueden ser mucho más fuertes en el caso de ingerir una cantidad de gluten o lactosa superior. Esto puede derivar en, por ejemplo, la necesidad de ir al baño de forma repentina muchas más veces al día de lo habitual. También se pueden sufrir dolores en músculos y articulaciones que afectan al día a día de manera significativa.

Sabiendo que los efectos de la intolerancia alimentaria solo se producen con alimentos dotados de lactosa como la leche o los yogures, los síntomas se sufren de forma más acusada con ellos. El malestar estomacal es lo primero que se puede percibir, el cual en un caso aislado puede pasar desapercibido pero que en personas intolerantes se convierte en algo reiterativo y de gran intensidad. Erupciones en la piel, acné e incluso el aumento de las consecuencias de otras afecciones no relacionadas con la intolerancia como el dolor de la artritis reumatoide, que se potenciará debido a la ingesta de alimentos con gluten o lactosa.

Pruebas para detectarla

Hay distintas formas de comprobar la intolerancia alimentaria. En el caso del gluten se puede realizar un test sanguíneo pero no resulta definitivo salvo que de salir positivo se lleve a cabo una biopsia intestinal, esto último será lo que termine confirmando el estado del paciente y la afección.

Para llevar a cabo la prueba que confirmará la intolerancia alimentaria a la lactosa hay una amplia serie de sistemas que se pueden tener en cuenta, cada uno de una mayor o menor efectividad dependiendo del caso. El test sanguíneo es uno de los más rápidos entre las pruebas de intolerancia alimentaria pero no tiene un nivel de efectividad tan alto como se podría imaginar. Lo mismo ocurre con el test de hidrógeno que se lleva a cabo a través del aliento, el cual se realiza con rapidez, si bien su nivel de eficiencia no es el máximo ni mucho menos. Estas son las pruebas más utilizadas para detectar la intolerancia a la lactosa aunque hay otras opciones. Una de ellas es la biopsia, que resulta más compleja pero mucho más eficiente, siguiendo un proceso similar a la de la intolerancia al gluten o enfermedad celíaca. Otras de las pruebas disponibles son el test genético y el de gaxilosa.

Si crees que ciertos productos con gluten o lactosa no te sientan demasiado bien pero no estás diagnosticado como intolerante es posible que tu problema radique en una inflamación alimentaria, algo que sin duda sería un gran noticia pues estamos hablando de un estado reversible. Contacta con uno de nuestros centros y di adiós a tu malestar sin renunciar a nada.

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