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26 Dic

Las migrañas y sus causas

Más del 10 % de la población española sufre migrañas y aunque para muchos cualquier dolor de cabeza está provocado por esta enfermedad lo cierto es que no es así.

Muchos de nosotros hemos sentido su acechante sombra y el miedo que provoca saber que, tras los síntomas que la preceden, la migraña caerá con todo su peso y nos dejará completamente incapacitados. Pero ¿qué son exactamente las migrañas? ¿Existen factores de riesgo que las provocan o simplemente hay personas genéticamente más propensas a padecerlas? Y lo más importante, ¿tenemos alguna manera de deshacernos de ellas de una vez por todas?

Arrojemos un poco de luz en el oscuro mundo de estos terribles dolores de cabeza puesto que solo conociendo su origen y sus causas podremos combatirlas de manera adecuada.

¿Qué son las migrañas?

Son un tipo de dolor de cabeza de gran intensidad y duración variable, a menudo focalizado en un único lado de la cabeza, aunque no tiene por qué ser siempre así, y que puede venir acompañado de otros síntomas como auras, hipersensibilidad a la luz, náuseas y vómitos. El dolor que provoca puede llegar a tal extremo que en los pacientes con mayor afección una migraña les puede dejar absolutamente inhabilitados: encerrados en una habitación a oscuras, a salvo de ruidos y prácticamente sin poder moverse.

En cada persona la migraña puede acontecer de diversas formas y no hay un caso igual a otro. Exceptuando los raros casos de migraña paroxística el dolor de cabeza suele quedar establecido por completo en el transcurso de varias horas. Dependiendo de la persona tardará más o menos en aparecer y manifestará, o no, síntomas previos a la aparición del dolor. Por tanto, aunque es bastante sencilla de diagnosticar cada paciente manifestará la migraña de una forma distinta.

Tipos

Como hemos mencionado la migraña más común es aquella que acontece en un único lado de la cabeza, aunque existen varios tipos:

  • Hemicraneal: donde el dolor se percibe únicamente en una parte de la cabeza. Proviene del griego hemikranion que significa exactamente eso mismo, "un lado de la cabeza". Puede darse en cualquier lado indistintamente y un mismo paciente podrá verse aquejado del dolor siempre en el mismo lado o ir este alternando entre el derecho y el izquierdo según el día.
  • Paroxística: su característica principal es su carácter inmediato, sin apenas avisos. También suele ser de duración muy breve, apenas unos minutos, pero extremadamente intensa (los pacientes suelen otorgarle un valor de diez en una escala de dolor de cero a diez). Es una cefalea poco común y en casos aún menos comunes el dolor puede extenderse a la cara o el cuello.
  • Pulsátil: de carácter intermitente y que suele coincidir con los latidos del corazón. Este último hecho, junto con un aumento significativo de la arteria temporal, ha logrado que durante mucho tiempo se le atribuyera un origen vascular, cosa por completo falsa.

Como curiosidad indicaremos que el término "jaqueca", también asociado habitualmente a cefaleas y migrañas proviene del árabe ax-xaquica y significa "media cabeza".

Duración

Un ataque de migraña puede tener una duración variable de entre tres o cuatro horas y hasta 3 días. Dependiendo de los ciclos que realice se considerará como primaria o secundaria. Una cefalea primaria ocurre de manera puntual, ya dure unas horas o pocos días, no se repite en el tiempo y no suele estar asociada a ningún otro problema de base, ocurre sin más y todos la hemos padecido en algún momento de nuestra vida. Las cefaleas secundarias son las peligrosas, ya que se manifiestan como síntoma de otro problema de fondo, y se vuelven recurrentes en el tiempo. En estos casos lo importante es eliminar el problema que está ocasionando este dolor, que en ocasiones puede estar relacionado con la comida, y de esta manera acabaremos con la migraña.

¿Quiénes son más propensos a padecerlas?

Aunque casi un 95% de la población en países del primer mundo la sufrirá en algún momento de su vida, tan solo un 14% de media la padecerá de forma recurrente. De entre estos, un 30% la padecerá de forma crónica. Las mujeres, sobre todo en edad fértil, se ven más afectadas por este problema, en una proporción de 4 mujeres por cada varón. Aunque, como veremos posteriormente, existen factores alimentarios capaces de desencadenar estos dolores de cabeza, en muchas ocasiones existe también una predisposición genética a padecerlos. Esto, por supuesto, no implica que no se puedan evitar.

¿Todos los dolores de cabeza se pueden achacar a una migraña?

En absoluto. Aunque no siempre, la migraña suele cursar acompañada de otros síntomas como auras ("manchas" que ocultan parte de la visión de uno o ambos ojos y que se van desplazando hasta desaparecer por completo), hipersensibilidad a la luz, náuseas y vómitos. Sin embargo su característica más notable es la incapacidad a la que somete al afectado para realizar las tareas cotidianas, y mucho menos de acudir a su lugar de trabajo, de hecho es una fuerte causa de pérdidas económicas debidas a bajas y absentismos laborales, con una media de quince días al año.

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Síntomas

Aunque los hemos comentado anteriormente de manera breve pasaremos a explicar y ampliar los síntomas más típicos que acompañan a la migraña. Como también hemos mencionado, no han de presentarse todos y en algunos casos solo aparece el dolor. Algunos de estos síntomas pueden ser premonitorios de una cefalea intensa y nos pueden servir como advertencia de lo que nos espera.

Los síntomas más habituales son los siguientes:

  • Dolor de cabeza, a menudo en un único lado. Este dolor puede irradiarse a la cara e incluso al cuello. Existen algunos casos en los que alguno de los síntomas de la migraña como la aparición de auras o fotofobia se presentan sin que curse dolor, pero son ciertamente escasos.
  • Hipersensibilidad a la luz y al sonido. La fotofobia y fonofobia son elementos tremendamente indicativos de un ataque de migraña, tanto es así que a veces la única "solución" del enfermo para aliviar el dolor (además de los analgésicos) es encerrarse en una habitación a oscuras sin televisión, radio ni ninguna otra fuente de ruido.
  • Náuseas. En algunos casos puede aparecer incluso el vómito.
  • Auras migrañosas.

Auras migrañosas

El tema de las auras exige una explicación aparte ya que aunque no revisten mayor importancia suele ser un excelente medio para avisarnos de la llegada de una migraña, además del hecho de que la primera vez que nos sucede puede llegar a alarmarnos, pensando que nos está pasando algo en la vista. Consisten en la aparición de síntomas visuales en forma de manchas, destellos o pequeñas zonas "codificadas" que dificultan e incluso obstaculizan la visión. Suelen desaparecer antes de la llegada del dolor y se producen debido a pequeñas contracciones de los vasos sanguíneos que aportan oxígeno al cerebro. Esto ocasiona que algunas zonas adquieran un déficit de aporte sanguíneo de forma eventual. Nada grave pero suficiente para que aparezcan estos síntomas visuales.

Otros síntomas

Otros síntomas menos habituales que pueden aparecen junto con la migraña son los siguientes: palidez, cambios de temperatura en la cabeza, vértigos, temblores y fasciculaciones, parestesias... En ocasiones escasas se pueden dar dislalias, dislexias y diversos trastornos del habla. Aunque un tanto denostados, los síntomas psiquiátricos también se dan y van desde los más leves como palpitaciones y fatiga hasta algunos más graves como depresión, ansiedad e insomnio.

Como síntomas premonitorios tenemos sobre todo la ya mencionada aura como caballo de batalla de la migraña, aunque otros no faltan: antojos específicos de comida, bostezos incontrolables, dificultad para concentrarse, cambios de humor, dolores de cuello, congestión nasal... Estos síntomas pueden aparecer hasta unos días antes de la temida migraña y como en el caso del aura desaparecen normalmente con la llegada del dolor. Cabe destacar que menos de la mitad de los pacientes muestra estos síntomas, mientras que el aura presenta un porcentaje bastante superior.

Causas que pueden provocar su aparición

Aunque existen numerosas fuentes que pueden provocar la aparición de estos dolores, la verdad es que la causa última de la aparición de una migraña viene dada por una actividad cerebral anormal que termina excitando el sistema vascular de las meninges (mediante el trigémino), que al "hincharse" provocan finalmente el conocido dolor. El quid de la cuestión es qué es lo que finalmente provoca que se produzca esta actividad que afecta a las estructuras neuronales.

Como hemos dicho existen varias fuentes que pueden originar el desencadenamiento de los síntomas. Estos desencadenantes de la migraña son estímulos a los que el paciente es hipersensible, a menudo a consecuencia de una predisposición genética a ello. Como también hemos dicho eso no significa que no exista solución, sino que existen personas más propensas a padecer migrañas debido a una hipersensibilidad que viene "de familia". Dichos desencadenantes pueden ser:

  • Factores ambientales, tales como cambios de presión atmosférica, olores y perfumes.
  • Factores psicológicos como depresión, angustia o estrés. Actúan tanto de causa como de síntoma.
  • Factores hormonales. Es bastante común que en mujeres que las suelen padecer se produzcan episodios antes de la menstruación, debido al descenso en los niveles de estrógenos. El uso de píldoras anticonceptivas también puede ser un factor determinante.
  • Factores alimentarios.

De entre estos factores tan solo los dos últimos son realmente comunes, y el factor hormonal solo afecta a mujeres en edad fértil (razón por la cual existen cuatro mujeres con este problema por cada hombre). Sin embargo, y debido a que el factor alimentario puede afectar, y afecta, a cualquiera con predisposición genética a padecer migrañas (incluyendo las mujeres en edad fértil) merece sin duda un poco de atención extra.

Los factores alimentarios

Existen multitud de alimentos que pueden desencadenar una migraña no porque el alimento sea un enemigo de nuestro organismo sino más bien porque no somos capaces de asimilarlo correctamente y a raíz de su consumo se desarrolla la conocida como inflamación alimentaria. Pero tranquilo, esta afección tiene una solución mucho más sencilla de lo que parece y viene dada por reeducar al organismo con la propia comida a través de una dieta de rotación sin exclusión de alimentos y sin necesidad de tomar medicación. Aunque si bien es cierto que la inflamación de una persona que sufre de migrañas puede haber surgido por cualquier grupo de alimentos, a grosso modo existen algunos que por su naturaleza y componentes son más propensos a provocarla:

  • Chocolate.
  • Conservas de pescado o pescado ahumado.
  • Algunos tipos de fruta como plátanos, limones, naranjas, higos, aguacates...
  • Lácteos, sobre todo quesos.
  • Vino.
  • Frutos secos como nueces o cacahuetes.
  • Legumbres.
  • Carnes con exceso de nitratos, particularmente los conocidos kebabs.
  • Comidas con exceso de glutamatos monosódicos (¡cuidado con los excesos en restaurantes de comida china!).
  • Toda clase de alimentos procesados.

En la lista destacan particularmente los alimentos que contienen una fuente de tiramina (queso, vino, higos, el pescado ahumado o las nueces).

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¿Significa esto que debemos prescindir de estos alimentos? Por supuesto que no. A diferencia de la intolerancia a la lactosa o la enfermedad celíaca, la inflamación alimentaria se puede tratar para que la persona vuelva a consumir cualquier alimento. Ante una hipersensibilidad alimentaria el primer paso es establecer cuál es el grupo o los grupos de alimentos que producen dicha inflamación y recuperar la aceptación a los mismos mediante una dieta controlada, sin excluirlos y sin perder calidad de vida. Todo ello es posible gracias al Test de Inflamación Alimentaria Biomarkers.

Tratamiento

La migraña no se cura. No existe tratamiento farmacológico que evite padecer este mal, solo tratamientos paliativos que nos ayuden a sobrellevarlo. Sin embargo, con una dieta correcta sí que podremos evitar la aparición de brotes si la causa de estos es una inflamación por alimentos. Con el test y el tratamiento de Biomarkers no evitaremos tener predisposición "natural" a padecer esta enfermedad, pero sí podremos "entrenar" al cuerpo para que no se vea hiperexcitado por una serie de alimentos que acabarían desembocando en un ataque. Y en definitiva, la predisposición genética importa bien poco si finalmente la migraña no se produce.

Tradicionalmente existen diversos medicamentos destinados a mejorar los síntomas de la migraña una vez se ha producido el ataque. Estos son:

  • Analgésicos, particularmente el paracetamol. La razón es obvia: tratar de aliviar el acuciante e incapacitante dolor, cosa que se consigue solo en parte. Únicamente en casos especialmente virulentos y siempre bajo supervisión médica se puede recetar algún opiáceo de manera puntual.
  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINE), por el mismo motivo anterior. En este grupo tendríamos el ácido acetilsalicílico (la clásica aspirina), el ibuprofeno o el naproxeno. Han de tomarse siempre con un protector gástrico y durante o tras las comidas ya que pueden provocar problemas gastrointestinales.
  • Triptanes, medicamentos utilizados para disminuir la dilatación de los vasos cerebrales por ser antagonistas de la serotonina. Por este mismo motivo los pacientes aquejados de problemas cardíacos no podrán tomarlos, aunque para el resto son muy efectivos.
  • Ergotamina y derivados como la dihidroergotamina. Actualmente han sido sustituidos por los triptanes, que presentan menos efectos secundarios, por lo que su uso ha sido relegado a situaciones puntuales.
  • Antieméticos, extremadamente útiles para aquellos pacientes que cursan la migraña con náuseas y vómitos. Ejercen una doble función, ya que no solo eliminan estos molestos síntomas, sino que también evitan que los anteriores medicamentos vean mermada su acción por haber sido expulsados parcialmente a través del vómito.

La prevención es el mejor tratamiento: medicamentos

Como es evidente, la mejor forma de tratar una migraña es evitando que surja. Es por ello que la administración de medicamentos en aquellos pacientes aquejados de ataques muy frecuentes es norma general. Entre ellos se utilizan los betabloqueantes, ciertos antidepresivos, antagonistas del calcio y algunos antiepilépticos (que como todos los medicamentos habrá que tomar con precaución y solo bajo control médico). En menores de edad suele usarse el propanolol.

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La prevención es el mejor tratamiento: actitud

Nuevamente, ante casos de migraña causada por alimentos lo principal es averiguar el grupo de alimentos que motiva dicha inflamación, para posteriormente aplicar una dieta controlada que permita seguir tomándolos sin tener que padecer estos intensos dolores de cabeza.

Además, y para todos los casos, evitaremos siempre la ingesta de alcohol y café, que pueden desencadenar la aparición de la migraña. Por supuesto, el consumo de otro tipo de drogas está completamente descartado. Existen alternativas sin alcohol y sin cafeína que nos permitirán mantener relaciones sociales sin ninguna clase de problema y sin que tengamos que temer a las sufridas migrañas. Aunque en menor medida, la teína también puede afectarnos negativamente, por lo que si somos amantes del buen té deberemos optar por un rooibos o algún otro té desteinado.

Mantener el cuerpo en un buen estado de forma es esencial, por lo que realizar algo de ejercicio suave vendrá de maravilla. La actividad física debe ser regular y de baja intensidad, ya que la realización de grandes esfuerzos puede promover la aparición de la migraña, más que evitarla. También procuraremos comer de manera pausada y tranquila y mantener un ritmo de sueño constante. Tanto la reducción del sueño como su excesivo aumento o variación en horas puede contribuir a la aparición de la migraña.

La salud mental es también sumamente importante, por lo que trataremos de evitar situaciones de estrés, y en caso de patologías más graves (como depresión, insomnio o ansiedad) habrá que consultar con un especialista que nos ayude a tratarlas. Mens sāna in corpore sānō.

Qué no hacer

Y por último, y muy importante: por mucho que el dolor acuciante nos lo pida, siempre hay que respetar y seguir a rajatabla las dosis pautadas por el médico. Ante un dolor tan lacerante como el de la migraña es fácil optar por saltarse las dosis recomendadas y tomar de más o incluso combinar diferentes tipos de medicamentos ante la posibilidad de una mejora súbita del malestar. Jamás hay que hacer esto por un doble motivo: en primer lugar porque es extremadamente peligroso saltarse las dosis administradas por el médico, ya que en último término él es el que sabe los posibles efectos adversos provenientes de su abuso o mezcla y no receta "de menos" por gusto; y en segundo lugar porque un consumo excesivo de medicamentos analgésicos puede derivar en una cefalea secundaria por abuso de los mismos. En el caso de los antiinflamatorios no esteroideos además puede derivar en úlceras y sangrado de estómago, y en los opiáceos acabar terminando en una seria adicción.

 

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