Inflamación Alimentaria

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26 Feb

Obesidad: causas, enfermedades asociadas y tratamiento

La obesidad es una enfermedad que sufren actualmente millones de personas en todo el mundo, sobre todo en los países más desarrollados.

¿Cuál es la diferencia entre obesidad y sobrepeso?

Existe una clara diferencia entre ambos términos, sin embargo, se suelen emplear indistintamente para designar a una persona que tiene unos kilos de más. Pero ¿cómo podemos medir nuestro peso adecuado? Cada uno de nosotros tiene un peso apropiado en función de nuestra altura y talla. Esto se puede calcular de una forma sencilla con el Índice de Masa Corporal (IMC) y existen unas tablas indicadoras de los pesos adecuados. Cuando superamos el umbral de ese peso por unos cuantos kilos de más decimos que se sufre de sobrepeso, en este caso todavía se podrá luchar contra el problema de forma más fácil.

Entonces, ¿cuándo se considera que una persona es obesa? Cuando supera el umbral indicado del IMC y los kilos de margen considerados como gordura. Estas personas se tienen que enfrentar a un cambio de vida total, ya que este desorden es mucho más difícil de controlar que el anterior y afecta no solo a nuestro organismo, sino también a nuestra autoestima. Actualmente no es difícil encontrar a pacientes con un claro problema de adiposidad y para ello lo mejor es aplicar un tratamiento cuanto antes para combatir esta grasa. Cuanto antes ataquemos al problema antes obtendremos resultados.

Por tanto, no son lo mismo. Hay una clara diferencia entre uno y otro término e incluso sus tratamientos también son diferentes. Tampoco los problemas o enfermedades que puedan derivarse son del mismo grado. Asimismo, cada persona tiene sus propias particularidades y los métodos para su curación siempre deben ser personalizados.

 Si sufres de alguno de estos problemas estás en el lugar adecuado, ya que podemos ayudarte a mejorar tu salud y con ello tu calidad de vida.

¿Quieres saber cuál es tu masa corporal adecuada?

Cada uno de nosotros en función de sus particularidades físicas tiene un peso adecuado y para saber los parámetros aproximados hay una herramienta idónea para ello: el Índice de la Masa Corporal, que se calcula dividiendo el peso por la estatura. Si el resultado supera la cifra de 25 ya podemos hablar de sobrepeso y si rebasa los 30, entonces propiamente de obesidad. Los resultados quedarían de la siguiente manera:

  • Inferior a 18: peso inferior al que le correspondería al individuo.
  • Entre 18 y 24,9: representaría la franja de peso adecuado.
  • Entre 25 y 29,9: aquí ya se habla de exceso de peso y con ello de sus consecuentes problemas de salud.
  • Entre 30 y 39,9: ya podemos empezar a hablar de obesidad y sus posibles graves riesgos.

De todas formas, este índice es orientativo, puesto que siempre hay excepciones. Así, los niños no entrarían en esta tabla porque su masa depende de su edad y etapa de crecimiento. Tampoco se tendrían en cuenta a los deportistas que presentan una musculatura fibrosa puesto que esta siempre va a pesar más que la de la media y podríamos caer en el error de que se encuentran por encima de su peso cuando en realidad no es así. Asimismo se debe tener presente que la constitución propia de cada uno varía y no nos tenemos por qué ajustar a esos parámetros con total exactitud.

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¿Cuáles son las causas de la obesidad?

La falta de ejercicio, una dieta alimenticia incorrecta, el sedentarismo acusado, posibles causas genéticas… realmente son muchas las razones de su aparición. A día de hoy también se ha descubierto que el consumo de ciertos alimentos participa en la acumulación de grasa. No todos los cuerpos son iguales y por tanto no responden de la misma forma ante un mismo alimento. La asimilación de determinadas proteínas y grasas no es igual para todos. Es importante conocer la justa medida de su consumo para aprovecharnos de sus nutrientes sin excesos. Como todo… debe ser ingerido en su justa medida.

Otra cuestión es el exceso de calorías que ingiere un gran número de personas y que sus cuerpos no son capaces de asimilar. Si alimentamos a un organismo con exceso de calorías y no quemamos ni la mitad de las que consumimos irán convirtiéndose en grasa corporal y aumentando a medida que pasan los días. Sin embargo, seguimos seleccionando mal los productos, generalmente asociados a la comida rápida y a la bollería industrial. ¿Por qué no cambiar nuestra alimentación para empezar a estar saludables desde dentro?

Tipos de obesidad

¿Sabías que existen diferentes grados de gordura? Pues estos se valoran según el exceso que superemos en la tabla del IMC. Es importante conocer los diferentes grados para saber cómo ha asimilado nuestro cuerpo esa grasa y también su posible evolución e incluso el diagnóstico de los futuros problemas. Basta decir que cuanto más avanzado sea el grado de gordura más difícil es de curar, aunque siempre es tratable, por supuesto. Veamos cuáles son:

  • Grado 1: se situaría entre los 30 y 34 del IMC.
  • Grado 2: estaría entre los 35 y 39,9 del IMC.
  • Grado 3: entre los 40 y 49,9 del IMC.
  • Grado 4: la también denominada “extrema” superaría los 50 del IMC.

Estas divisiones son esenciales para luchar mejor contra la enfermedad. También es importante ver las zonas donde se localiza la grasa, ya que no siempre se acumula en las mismas partes del cuerpo. A veces la adiposidad se sitúa en la zona central, otras en la periférica o ginoide, mientras que en otras personas es homogénea, es decir, se encuentra repartida por todo el cuerpo.

Exceso de calorías en nuestros alimentos

Cada vez es más común consumir comida rápida o de fácil preparación. Generalmente la tenemos muy a mano, es relativamente económica y muy cómoda para nuestro día a día. Digamos que nos facilita mucho las cosas. Sin embargo, la mayoría posee un exceso de grasas saturadas o un elevado número de calorías que no deberíamos consumir. ¿Qué ocurre con esas grasas? ¿Y con esas calorías que hemos consumido? Las grasas se instalan en el cuerpo y se van sumando a las de los días anteriores y posteriores, y las calorías harán que nuestro cuerpo pierda su salud al no lograr quemar tan ingente cantidad de excedente. Si no quemamos lo que comemos el cuerpo retendrá la grasa excedente.

Si consumimos las calorías que nos corresponden, no solo nos ahorramos muchas enfermedades generadas por la adiposidad, sino que podremos llevar una vida normal y disfrutar de ella al máximo. El problema es que muchos de estos productos rápidos y fáciles de cocinar se han hecho demasiado populares y su consumo se ha masificado, pero no son saludables en absoluto. Y qué es mejor ¿estar sano comiendo bien o estar enfermo comiendo mal? Esta pregunta en teoría sencilla de responder no lo es tanto, pues todos responderíamos sin duda la primera opción, sin embargo, practicamos la segunda. Entonces, sí, somos conscientes de que tenemos un problema, aunque no luchemos contra él.

Generalmente consumimos los alimentos por su sabor y no por sus nutrientes. No nos solemos fijar en las tablas nutricionales para informarnos qué es lo que ingerimos. No vemos la cantidad de azúcares o grasas que componen esos alimentos. Sin embargo, todo lo que comemos permanece en nuestro cuerpo y en el caso de la grasa que se instala dentro será difícil eliminarla e incluso reducirla. Conforme seguimos consumiendo la conocida comida basura más aumentaremos la cantidad de grasa y más dificultad tendremos para su eliminación. Recuerda que si nos excedemos de las calorías máximas diarias que nos corresponden de promedio estas terminarán reflejándose de forma clara en nuestro peso. Por otra parte, muchos alimentos, además de una calidad peor que deficiente, dan al consumidor la sensación de saciedad engañando a nuestro cerebro, entonces ¿por qué los consumimos pese a todo?

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Enfermedades comunes originadas por la obesidad

Hipertensión, problemas digestivos y psicológicos, diabetes, artrosis y un largo etcétera es el día a día para estas personas. Sin embargo, las enfermedades cardiovasculares son las que destacan entre todas las afecciones. Otro gran problema es la movilidad, en algunos casos es muy reducida a causa de la extrema gordura de la persona que la sufre. Esta afecta al día a día del paciente que verá su vida afectada y muy limitada. Todos ellos colaboran a que la persona se hunda en lugar de buscar ayuda para su problema. La hipertensión es otra enfermedad común generada, al igual que las enfermedades coronarias o los problemas respiratorios. Aunque también puede afectar a zonas concretas de nuestro cuerpo como el hígado o la vesícula, pues lamentablemente todo el cuerpo se ve involucrado en cualquiera de estas deficiencias.

Si queremos recuperar la salud debemos luchar lo antes posible contra esta enfermedad, pero de una forma efectiva y saludable y, sobre todo, dejándonos en manos profesionales. No debe cundir el pánico y lanzarnos a cualquier tratamiento milagroso, sino tratar de entender cómo ha respondido nuestro cuerpo y dejarnos en manos de especialistas para una recuperación organizada y efectiva. Se trata de una enfermedad y como tal se debe tratar, pero como no todas las personas somos iguales y la podemos sufrir por diferentes causas también debemos tener un tratamiento adaptado a nuestras especificidades. Actualmente se ofrecen dietas milagro y otros métodos poco ortodoxos que no tienen en cuenta todas las consecuencias negativas que pueden traer consigo, incluido el famoso efecto rebote. Es por ello fundamental confiar nuestra salud a un médico especialista.

¿Qué deberíamos dejar de consumir?

Desde el primer momento se deberían dejar de consumir las bebidas azucaradas entre otros tantos productos. Estas bebidas están llenas de azúcares inservibles para nuestro cuerpo y como consecuencia nos inyectan un exceso de calorías que no aportan nada nutricionalmente, sino al contrario. También los dulces y la bollería deberían estar alejados de nuestra alimentación, aunque siempre se pueden tomar con cierta precaución y medida. Sin embargo, los que padecen de esta enfermedad deberían eliminarlo temporalmente de su dieta habitual. Todo se puede comer o beber mientras no se realice con excesos. Opta por alimentos saludables como las frutas o verduras, tienes una gran variedad donde escoger. En el caso de que no te atraiga su sabor siempre puedes optar por batidos o cremas variadas.

Nos deberíamos alejar de la comida rápida, ya que suele estar bastante procesada y aporta un número muy bajo de nutrientes a nuestro cuerpo. Sin duda, compensa comer productos naturales y de calidad, ya que obtendremos más vitaminas y nutrientes que comiendo el triple de la otra comida. Este tipo de alimentación la practica mucho la gente joven por el ritmo de vida actual, y por ello están cayendo en ella una franja cada vez mayor de adolescentes y personas menores de 35 años. Incluso cada vez más niños de menor edad padecen esta enfermedad. Nadie se libra de ella si no hay una clara conciencia y diferenciación entre la comida saludable, perfecta para nuestro día a día, y la comida basura, aceptable para tomar de forma muy esporádica.

La inflamación alimentaria: un dato a tener en cuenta

Cada cuerpo responde a unos estímulos de diferente manera, al igual que a los alimentos que consumimos diariamente. En el caso del peso, como ya comentábamos ocurre exactamente igual. Mientras que unas personas pueden consumir una gran cantidad de alimentos, incluso aquellos con exceso de calorías, sin apenas verse reflejado en su cuerpo, otras cogen kilos rápidamente al consumir pequeñas cantidades. La dificultad para bajar de peso es algo a lo que se enfrentan millones de personas en el mundo y evidentemente lo primero es seguir una dieta variada y equilibrada, a la vez que se mantienen unos hábitos de ejercicio saludables, pero además debemos tener en cuenta que existen afecciones que pueden estar imposibilitando que reduzcamos nuestra talla, una de las más comunes es la inflamación alimentaria. Además esta puede ir acompañada de otros síntomas como dolores de cabeza, musculares, problemas cutáneos, etc.

Combatirla es muy sencillo, basta con encontrar tu perfil alimentario ideal. Esto no significa que tengas que renunciar a ningún alimento, sino que tu organismo vuelva a aceptarlos de manera natural y encuentres el equilibrio entre cantidad y variedad. El Test de Inflamación Alimentaria Biomarkers permite conocer el grado de inflamación que sufre el paciente y a qué grupos de alimentos, de esta manera el especialista puede dar las pautas alimenticias adecuadas para que la persona afectada reeduque su organismo reincorporando progresivamente los grupos de alimentos que a priori le causaban esa inflamación.

Existen seis grupos de alimentos que pueden producirla y gracias al sistema Biomarkers es posible saber cuál o cuáles son los que más afectan a cada paciente.

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Es posible hacer el test en diferentes puntos de España a través de profesionales de la salud, es decir, médicos, farmacéuticos o nutricionistas. Si escuchas a tu cuerpo y notas molestias periódicas o por más que lo intentas no consigues bajar de peso es posible que la inflamación alimentaria pueda estar afectándote. Muchas personas desconocen este dato pero es fundamental para el tratamiento, pues puedes hacer todo tipo de dietas, pero si sigues consumiendo habitualmente el o los grupos de alimentos que te están provocando la inflamación el problema persistirá.

Tratamiento para luchar contra la obesidad

Lo básico y fundamental para un tratamiento eficaz es la confianza del paciente en su interés por curarse, es decir, que tenga fuerza de voluntad para salir adelante. Partiendo de aquí todo será más fácil. El tratamiento requerirá un cambio en la alimentación y ejercicio en su vida diaria, aunque siempre teniendo en cuenta las limitaciones físicas de cada persona en ese momento de su vida. Para ello tanto la alimentación como el ejercicio deben ser supervisados por un profesional de la salud para llevarlo a cabo con total seguridad.
No sirve cualquier dieta, únicamente las indicadas por el especialista para cada caso en concreto, siempre habiéndose hecho los análisis pertinentes y comprobado el estado del paciente antes de comenzar el tratamiento. Solo ellos saben lo que tu cuerpo necesita y no necesita. ¡Olvídate de las dietas milagrosas o pasar sin comer! Recuerda además que, si sufres de inflamación alimentaria puede que alimentos que son absolutamente sanos tu cuerpo no los esté asimilando correctamente y debas reeducarlo para volver a aceptarlos. Debes visitar periódicamente a tu médico o nutricionista, ellos harán un seguimiento de tus avances e irán modificando el tratamiento en base a los mismos. La inseguridad también acompañará en las primeras fases por desmotivación, pero es algo natural que irá desapareciendo conforme vayamos logrando reducir peso y sentirnos mejor.

La obesidad en el mundo

Fuentes periodísticas afirman que un tercio de la población la sufre con los consecuentes problemas de salud que esta conlleva. ¿Quién no ha escuchado a día de hoy que los problemas cardiovasculares son más comunes que hace escasas décadas? En una sociedad cada vez más acomodada y sedentaria es normal que sus habitantes se adapten a lo que esta les ofrece, sin darse cuenta del enorme daño físico que se están causando poco a poco y, muchas veces, se dan cuenta cuando ya es demasiado tarde y se encuentran desmotivados y con una autoestima muy baja.

Esta enfermedad no solo afecta a los adultos, sino también a niños y a veces desde bien pequeños. Nos hemos habituado a vivir sin necesidad de movernos y a alimentarnos de comida rápida y solamente que sea apetitosa, cuando mucha de la considerada sana también lo es. Asimismo nos acomodamos a alimentarnos de los mismos alimentos en lugar de llevar una dieta variada y más saludable. Esto es común para todos los países del mundo. La FAO también señala que los países desarrollados son los que más sufren esta enfermedad por el consumo deficiente de ciertas vitaminas y minerales.

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