Inflamación Alimentaria

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08 Dic

Problemas digestivos: causas, síntomas y tratamiento

Los problemas digestivos frecuentes provocan que la persona que los sufre vea minada su calidad de vida.

Muchas veces estos impiden disfrutar de los alimentos que más nos gustan, alterando la dieta y dañando, en definitiva, la salud. ¿Qué los ocasiona? ¿Cómo se diagnostican? ¿Es posible curarlos? Damos respuesta a estas y muchas otras preguntas.

¿Cuáles son las causas de los trastornos digestivos?

La digestión es un proceso metabólico que convierte los alimentos que ingerimos en sustancias que absorbe nuestro cuerpo y que son absolutamente necesarias para nuestra vida. Gracias a ella, los productos comestibles se descomponen en partículas minúsculas que el cuerpo es capaz de asimilar y de utilizar como fuente de energía y como materia estructural para las células.

En la digestión participan varios órganos y partes del cuerpo. Los principales son la boca, la lengua, la faringe, el esófago, el hígado, el estómago, el páncreas, los intestinos grueso y delgado, el recto y el ano. Los trastornos digestivos ocurren debido a problemas en el procesamiento y la eliminación de la comida.

Los problemas en la digestión se deben a varios factores. Algunos de estos son la baja producción de ciertas enzimas digestivas, las lesiones en la pared intestinal o la deficiencia de mucosa y la influencia de cierta clase de citoquinas en el aparato digestivo.

¿Cuáles son los síntomas?

Los trastornos digestivos se manifiestan de diversas maneras. Veamos cuáles son sus efectos más comunes:

  • Sangrado a través del recto: puede ocurrir de forma aislada o junto con las heces.
  • Distensión abdominal: se identifica porque el vientre se muestra inflamado y la persona se siente llena y con cierta presión en el mismo.
  • Estreñimiento: cuando las heces se endurecen más de lo normal pueden presentarse problemas para evacuar. Además, pueden transcurrir muchos días entre una deposición y otra.
  • Diarrea: las heces salen en estado líquido o semilíquido. Si esta clase de deposiciones se producen con demasiada frecuencia y se prolongan por varios días, el paciente corre el riesgo de deshidratarse.
  • Acidez: se caracteriza por una sensación de ardor en la parte inferior o posterior del esternón. La acidez puede extenderse hasta alcanzar la garganta y parte de la mandíbula. Dicha molestia es el resultado de la regurgitación del ácido gástrico procedente del estómago.
  • Incontinencia intestinal: se le llama así a la pérdida de capacidad para controlar las evacuaciones. Quienes la padecen pueden expulsar gases o evacuar de forma involuntaria.
  • Vómito y náuseas: estos síntomas pueden ser un indicio de problemas en la digestión cuando se presentan de manera continua. Incuso si no se llega a vomitar, las frecuentes ganas de hacerlo también pueden ser una señal de dichos trastornos.
  • Dolor en el abdomen: un dolor entre el pecho y la ingle puede evidenciar un problema en alguno de los órganos del aparato digestivo.
  • Problemas en la deglución: un paciente con un trastorno en la digestión podría experimentar inconvenientes o dolor al momento de tragar los alimentos, sin importar si son sólidos o líquidos.
  • Aumento o pérdida de peso: los problemas en la digestión también pueden provocar que un paciente suba o baje rápidamente de peso sin que haya una razón aparente, como un cambio en la dieta o en el estilo de vida.
  • Reacciones dermatológicas adversas: por lo general, se debe a una alergia que se origina en el intestino y se propaga a otras partes del cuerpo, como la piel. Cuando esto ocurre, pueden producirse picazón y erupciones.

Principales problemas digestivos relacionados con la alimentación

El organismo de algunos individuos reacciona de forma negativa al entrar en contacto con ciertos grupos alimenticios. Estas molestias o respuesta adversa por parte del organismo puede deberse a una intolerancia alimentaria, a una alergia o a un caso de inflamación alimentaria.

Los especialistas han identificado dos agentes causantes de intolerancia alimentaria: la lactosa y el gluten. De hecho, queremos señalar que esta última es una enfermedad autoinmune cuyo factor desencadenante es este compuesto. La intolerancia a la lactosa es el resultado de una deficiencia en la producción de la enzima lactasa al interior del intestino delgado. Respecto a la intolerancia al gluten o celiaquía, los motivos no están bien definidos. Hasta ahora, solo se sabe que hay personas cuyo sistema digestivo tiene serios problemas para asimilar este compuesto.

Por su parte, una alergia alimentaria se produce cuando el sistema inmunitario reacciona de forma desfavorable al detectar la presencia de ciertos alimentos, ocasionando daño al organismo que debería proteger. Las alergias más agudas pueden ocasionar presión arterial baja, obstrucción de las vías respiratorias y un shock anafiláctico.

¿Y qué podemos decir de la inflamación alimentaria? Pues bien, se trata de un estado del organismo en el que la persona ha superado el umbral de asimilación a ciertos grupos de alimentos, esto provoca que el cuerpo reaccione de muy diferentes maneras, una de ellas a través de problemas digestivos de diferente índole. Cuando la persona se encuentra inflamada se presentan unos niveles altos de las citoquinas inflamatorias BAFF y/o PAF pero al contrario que en el caso de las intolerancias o alergias, el paciente puede recuperar la aceptación a aquellos grupos alimenticios que le estén causando molestias reeducando a su organismo.

¿En qué consiste el test de inflamación alimentaria?

Muchas personas confunden inflamación con intolerancia o alergia pero lo cierto es que no tienen nada que ver. Cuando el paciente presenta la primera de estas puede seguir consumiendo los alimentos que en un primer momento le provocan inflamación e incluso llegar a recuperar por completo la correcta asimilación, sin embargo, en el caso de la enfermedad celíaca, la intolerancia a la lactosa o las alergias, el paciente debe excluir de su dieta aquellos compuestos o alimentos que perjudican su salud. Por ello es fundamental saber exactamente qué dolencia está sufriendo el paciente para aplicar el tratamiento adecuado.

El Test de Inflamación Alimentaria Biomarkers permite conocer si las molestias que sufre el paciente provienen de un estado de inflamación alimentaria. Este estudio consta de tres pasos.

El paciente debe acudir a uno de los centros prescriptores para que un profesional de la salud recoja la muestra de sangre mediante una pequeña punción en el dedo la cual se envía al laboratorio para su análisis. Un equipo de especialistas analiza la misma y genera el informe de resultados para conocer en primer lugar si el paciente presenta inflamación y en segundo a qué nivel. Finalmente, si los resultados del test son positivos en inflamación, el centro prescribe una dieta de rotación al paciente mediante la que este recupera la aceptación a los grupos alimenticios a los que presentaba rechazo.

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El sistema IA Biomarkers: la solución definitiva

A muchas personas que sufren problemas digestivos se les recomiendan dietas de exclusión, es decir, unas pautas alimenticias que les limitan considerablemente la cantidad y variedad de alimentos que pueden consumir. Estas restricciones por lo general resultan muy difíciles de sobrellevar y en la mayoría de los casos repercuten en una menor calidad de vida.

Un régimen de exclusión impacta en el bienestar del paciente, quien se ve privado de la posibilidad de disfrutar de sus platos favoritos y de llevar una dieta variada y saludable. Hemos de tener en cuenta que no siempre es posible hallar alternativas igual de nutritivas, lo que podría tener un efecto negativo en la salud. Lo peor de todo ello es que en ocasiones estas dietas de exclusión son totalmente innecesarias y se prescriben porque se desconoce el auténtico origen del malestar del paciente.

Las investigaciones llevadas a cabo por el equipo del Doctor Speciani, creador del sistema Biomarkers, han arrojado luz sobre la causa de algunos trastornos digestivos. Revelaron que, a menos que se haya diagnosticado una alergia aguda o una intolerancia al gluten (enfermedad celíaca) o a la lactosa, la mayoría de los problemas relacionados con los alimentos tienen solución y es que suelen estar provocados por la denominada inflamación alimentaria.

El sistema en cuestión no contempla una lista de alimentos prohibidos. Más bien, su objetivo es reeducar al organismo para que gradualmente vaya aceptando los grupos de alimentos que antes le causaban problemas. De esta manera el paciente no tiene que renunciar ni reemplazar ningún alimento por otro o tomar medicación para paliar los síntomas de una mala digestión.

Si habitualmente sufres dolores de estómago, diarreas, estreñimiento, náuseas o algún otro problema relacionado con tu aparato digestivo es posible que estés sufriendo inflamación. Encuentra tu centro más cercano para realizarte nuestro test, podemos ayudarte. Recuerda, bienestar es no tener que renunciar a nada.

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