Inflamación Alimentaria

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22 Feb

¿Qué son los alérgenos alimentarios?

Habrás oído hablar de ellos en muchas ocasiones pero, ¿sabemos realmente qué son los alérgenos alimentarios? Aquí te lo explicamos.

Alimentarse es una de las necesidades básicas de cualquier ser humano, además, es una actividad en la que podemos disfrutar de maravillosos sabores, olores y texturas.         

Sin embargo, en ocasiones se puede sufrir de diversos malestares que sobrevienen de la alimentación. En algunos casos estos malestares pueden derivarse de intolerancias, pero también existe la posibilidad de que se trate de alergias ocasionadas por algunos alimentos. Por tal motivo, es importante saber identificar qué puede estar afectando a tu organismo, de esta manera, tu especialista podrá poner en marcha el tratamiento adecuado para tu salud. En tal sentido, hoy te hablaremos de todo lo que tienes que saber de los alimentos que se clasifican como alérgenos.

¿Qué son los alérgenos alimentarios?

Un alérgeno es un elemento o aditivo perteneciente a un alimento, el cual al ser ingerido, inhalado, o entrar en contacto con la piel, es capaz de ocasionar reacciones inmunológicas en sujetos susceptibles a dichos alimentos. Esta reacción es conocida como alergia alimentaria y en la mayoría de los casos sus síntomas son leves, aunque en casos de alergia severa, los síntomas pueden ser fatales si no se tratan a tiempo. Los alimentos alergénicos pueden cambiar su composición química cuando se cocinan o procesan, de igual manera, muchos aceites identificados como alérgenos pierden su capacidad de causar reacciones inmunológicas cuando son refinados. Por tal razón, es muy importante leer y saber identificar los alimentos de acuerdo con la información suministrada en su etiqueta.

Si aún no has sido diagnosticado pero sientes malestares cada vez que tomas algunos alimentos es posible que lo que estés sufriendo no sea una alergia si no una inflamación. En cualquier caso lo primero es acudir a un especialista que pueda identificar el origen de tus afecciones pues en el caso de tratarse de una alergia o una intolerancia alimentaria deberás prescindir de los alimentos o compuestos que la provoquen. En el caso de que el resultado sea una inflamación alimentaria la solución está en reeducar al organismo para que vuelva a asimilar los grupos de alimentos de manera natural.

Principales alérgenos alimentarios

Existen más de 160 alimentos que se pueden clasificar como alergénicos, sin embargo, los que tienen una mayor tasa de incidencia y afectan a un mayor porcentaje de la población son los siguientes:

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  • Huevos: es un alérgeno que afecta con mayor frecuencia a los niños debido a que les es difícil digerir el contenido proteico presente en el mismo. Tanto el huevo como sus proteínas pueden estar presentes en un gran número de productos pero hay que tener especial cuidado con la pastelería y bollería, el pan, los embutidos, los helados, los quesos, algunas salsas, etc.
  • Leche: la leche produce variedad de respuestas en el organismo por lo que es muy importante no confundir la alergia a las proteínas de leche de vaca APLV con por ejemplo la intolerancia a la lactosa. Se considera alérgica a una persona cuando tras la ingesta de proteínas lácteas sufre reacciones adversas en las que esté comprobado que ha entrado en juego el sistema inmunológico.
  • Mariscos: es una alergia que puede aparecer en personas que anteriormente no eran alérgicas a los mariscos. Además, existen numerosos casos de personas que son alérgicas a solo un grupo de mariscos. Son los crustáceos (camarones, gambas, cigalas, langosta, etc.) el tipo de marisco que más reacciones provoca seguido de los moluscos (almejas, mejillones y ostras entre otros) y cefalópodos (sepia, calamar y pulpo). La alergia a mariscos está muy relacionada con la práctica de ejercicio físico, la alergia a los ácaros y la atopía.
  • Pescado: es uno de los que mayores reacciones provoca junto al marisco. Las proteínas, la histamina o el anisakis (que a continuación analizaremos por separado) pueden ser los causantes de la alergia. Su aparición suele ser inmediata o durante la primera hora tras haber ingerido el alimento y en la mayoría de ocasiones suelen ser graves con aparición de anafilaxia.
  • Anisakis: este parásito afecta a los peces y mamíferos marinos y por ende a los humanos tras su ingesta. Un pescado o marisco infestado puede producir reacciones anafilácticas mediadas por la inmunoglobulina IgE o anisaquiasis pero vamos a centrarnos en la primera de ellas. Urticaria, angiodema, dolores abdominales, vómitos e incluso shock anafiláctico son algunos de los síntomas que provocan.
  • Legumbres: la alergia a estas se ve potenciada al ser cocinadas. Las lentejas, los guisantes, los cacahuetes, la soja y los altramuces son las legumbres que más reacciones alérgicas provocan. Es posible que te resulte extraño ver en este grupo a los cacahuetes pues muchas veces se les considera frutos secos por su alto contenido en aceite pero lo cierto es que pertenecen a esta familia. Las reacciones alérgicas que producen son similares a las de las nueces de nogal o los anacardos. Los niños son más propensos a sufrir alergia a las legumbres y los síntomas que manifiestan van desde urticaria, angiodema o asma hasta anafilaxia, en casos graves pueden provocar incluso la muerte.
  • Frutas y verduras: muchas veces la reacción la provoca el polen de la planta y no la fruta o verdura en sí misma, por eso también es conocida como síndrome polen-frutas. Los síntomas se pueden producir tras la ingestión del alimento tanto si este se consume fresco como si se hace tras haber sido cocinado o procesado y además es inmediato, no tarda más de una hora en aparecer.
  • Frutos secos: es una de las más frecuentes y aquellos que la sufren lo hacen de manera crónica y se ven obligados a eliminar por completo y de por vida tanto los alimentos como sus derivados. Las reacciones generalmente son intensas e inmediatas aunque pueden aparecer hasta dos horas después de haber entrado en contacto con el alérgeno. Es muy importante tener en cuenta que existen productos derivados como los aceites o las mantequillas que los contienen y por lo tanto también deben eliminarse de la dieta.
  • Cereales: es muy importante no confundir la alergia a los cereales con la enfermedad celíaca ya que esta última no está mediada por IgE. La alergia a cereales aparece tras la ingesta de proteínas de trigo, maíz, arroz, cebada o centeno. El individuo alérgico deberá evitar por completo todos aquellos alimentos que contengan proteínas de estos cereales.
  • Aditivos: estas sustancias se añaden a bebidas y alimentos para modificar algunas de sus características, porque forman parte de su proceso de elaboración o para su conservación o uso. Generalmente son las proteínas las que provocan las reacciones aunque también pueden hacerlo los polisacáridos o grasas complejas. Es importante aclarar que solo las reacciones mediadas por una respuesta inmunológica son consideradas alergias y frecuentemente los colorantes están implicados en ellas. Sus síntomas son principalmente de carácter respiratorio y dermatológico.

Cómo diferenciar alergias, intolerancias e inflamaciones alimentarias

Las intolerancias alimentarias solo pueden venir dadas por dos compuestos presentes en multitud de alimentos: la lactosa y el gluten, aclarando siempre que esta última es una enfermedad autoinmune, la celiaquía.  Se originan en el sistema digestivo y sus síntomas se parecen a los menos letales de las alergias alimentarias compartiendo muchos con la inflamación.

Las inflamaciones alimentarias son afecciones causadas porque el individuo ha superado el umbral de aceptación a ciertos grupos de alimentos. El sistema inmune está implicado pero las reacciones no están mediadas por IgE y además pueden no aparecer de manera inmediata, como si ocurre en el caso de las alergias. Debido a que la inflamación se desarrolla con el tiempo estamos hablando de un estado reversible en el que el paciente no tiene por qué excluir permanentemente ningún alimento, la clave está en reeducar al organismo para que lo vuelva a aceptar. Este problema puede afectar al paciente de muy diferentes maneras:

  • Problemas de peso.
  • Problemas dermatológicos.
  • Artritis.
  • Hipertensión.
  • Problemas cardiovasculares.
  • Migrañas.

En cambio, las alergias alimentarias están plenamente asociadas a reacciones del sistema inmunológico y causan síntomas propios de las alergias, siendo las más frecuentes las siguientes:

  • Diarrea, vómitos y otros malestares estomacales.
  • Reacciones dermatológicas.
  • Inflamación o irritación de las vías respiratorias y digestivas.
  • Goteo nasal.
  • Irritación en los ojos.

No debemos pues confundir problemas distintos con causas distintas y distinta sintomatología.

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