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23 Abr

¿Qué es la esclerosis múltiple?

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad impredecible que en muchas ocasiones resulta incapacitante para la persona que la padece.

La EM afecta al sistema nervioso central, interrumpiendo el flujo de información que se da entre el cerebro y el cuerpo. Se trata de una patología que hoy en día no tiene un tratamiento definitivo pero que puede atenderse para conseguir mejorar la calidad de vida del paciente.

Causas de la enfermedad

En la actualidad se siguen sin conocer las causas de su aparición. Únicamente existen especulaciones de científicos que consideran que la enfermedad se desencadena debido a la respuesta genética del paciente y a un factor ambiental no determinado. Tampoco puede predecirse con exactitud cuál será el progreso, gravedad y los síntomas de cada individuo afectado por la patología. Las manifestaciones de la EM se presentan entre los 20 y 50 años y la mayoría de ellos se hacen en mujeres.

Algunos síntomas importantes de esta patología

Sus síntomas suelen depender del estado de desmielinización de los nervios, esto es, los síntomas se agravan a medida que la capa de mielina de las fibras nerviosas se va deteriorando. Además de un incorrecto funcionamiento de músculos y órganos, la EM puede provocar pérdida de la visión o visión doble, entumecimiento, hormigueo, parálisis, mareos, vértigos, disfunción eréctil en los hombres, problemas de embarazo en las mujeres, incontinencia urinaria, falta de coordinación muscular, temblores, contracciones musculares involuntarias y dolorosas, fatiga y verborrea.

Tipos de esclerosis múltiple que se conocen

La esclerosis múltiple puede clasificarse en cuatro tipos: Esclerosis Remitente Recidivante (EMRR), Esclerosis Múltiple Secundaria Progresiva (EMSP), Esclerosis Progresiva Primaria (EMPP) y Esclerosis con Recaída Progresiva (EMRP). El primero de los tipos, la EMRR, es el más común entre las personas que sufren EM y ocasiona momentos de recaídas o brotes a los que les siguen períodos estables, cuya duración puede varía entre días o meses. Sin embargo, hay individuos que pueden tener la patología inactiva durante años. La EMSP se da en personas que han pasado la EMRR y que van empeorando con el tiempo, con escasas remisiones de la enfermedad. En la EMPP la función neurológica empeora desde el principio de la enfermedad, ocasionando diversos síntomas que pueden llevar hasta la discapacidad. El tipo menos común es la EMRP, donde se observa un evidente deterioro en la función neuronal, acompañado de brotes de los que la persona no puede recuperarse.

Diagnóstico de la enfermedad

No hay unas pruebas específicas para detectar la patología, no obstante, el diagnóstico de la misma habitualmente se basa en descartar otras enfermedades que puedan producir síntomas similares. A este tipo de diagnóstico se le conoce como "Diagnóstico Diferencial".

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El especialista puede recomendar al individuo afectado diferentes tipos de pruebas como una punción lumbar, que puede mostrar anomalías en anticuerpos relacionados con la EM, análisis de sangre, resonancia magnética cerebral y potenciales evocados, que registran señales eléctricas producidas por el sistema nervioso como respuesta a diferentes estímulos. Las personas que padecen Esclerosis Remitente Recidivante suelen ser diagnosticadas rápidamente ya que la resonancia magnética muestra unos patrones cerebrales parecidos en los individuos que sufren esta patología.

Tratamientos de la esclerosis múltiple

La EM no tiene tratamiento definitivo por lo que los procedimientos generales se encuentran enfocados a acelerar la recuperación de los ataques o brotes, ralentizar la progresión de la enfermedad y controlar los síntomas. Habitualmente, para remitir la inflamación nerviosa se utilizan corticosteroides, que también producen algunos efectos secundarios como retención de líquidos, insomnio o cambios de humor. Otro tratamiento menos habitual para tratar la EM es el intercambio de plasma, es decir, la porción líquida de una parte de la sangre se elimina y se separa de las células sanguíneas del individuo. Posteriormente las células sanguíneas se mezclan con una solución de proteína y se reintroducen en el cuerpo. Este último tratamiento se suele usar para los casos más severos de la enfermedad, cuando los medicamentos no actúan como se espera en la persona afectada. Además de los medicamentos específicos para tratar la patología, así como los que actúan sobre la fatiga o la rigidez en los músculos, también se pueden encaminar los síntomas con fisioterapia, realizando ejercicios de fortalecimiento y estiramiento de las extremidades. El especialista puede ayudar al paciente a utilizar muletas o silla de ruedas si la enfermedad hubiera afectado severamente a las diferentes capacidades físicas.

La alimentación de las personas afectadas por esta enfermedad

La EM es una enfermedad que por el momento no tiene tratamiento definitivo, algo que no impide que los afectados por esta patología puedan llevar unos hábitos de vida saludable. Es más, una rutina de ejercicios y una dieta equilibrada contribuirán a que la persona se sienta mejor en lo que respecta a algunos de los síntomas derivados de la enfermedad, incluso puede ayudar a que esta se desarrolle a un ritmo más lento. Lo mejor es ingerir alimentos ricos en nutrientes que sean capaces de mejorar la calidad de vida de un enfermo de EM.

Además es muy importante controlar otras afecciones que pueden afectar a la enfermedad, tal es el caso de la inflamación alimentaria. Gracias al Test de Inflamación Alimentaria Biomarkers, los afectados por diferentes patologías, incluidas las personas con esclorosis múltiple, podrán ir introduciendo diferentes alimentos en su dieta diaria, evitando que les provoquen síntomas negativos de todo tipo. Entre los trastornos que más causan la inflamación por alimentos están los relacionados con el aparato digestivo. En este sentido, es importante tener en cuenta que los pacientes diagnosticados con esclerosis múltiple pueden sufrir molestias en el estómago debido al efecto de los medicamentos o simplemente a los diversos brotes de la enfermedad. También es normal que sufran problemas de piel, dolores de cabeza o trastornos del ánimo. Todos estos síntomas se pueden ver agravados por la inflamación alimentaria pero identificar esta afección es muy sencillo. Gracias al test podemos definir el perfil alimentario ideal de la persona con el fin de acabar con los síntomas negativos y recuperar la correcta asimilación de todos los grupos alimentarios.

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