Inflamación Alimentaria

Blog

  • Inicio
  • Blog
  • ¿Qué es la hipertensión arterial y por qué aparece?
hipertension-arterial
11 Dic

¿Qué es la hipertensión arterial y por qué aparece?

La hipertensión arterial es, desgraciadamente, uno de los problemas de salud más habituales en personas de mediana y avanzada edad.

Esta dolencia se hace especialmente problemática en el caso de pacientes con sobrepeso y puede dar lugar a infinidad de problemas cardiovasculares. Por ello y para que sepas más en torno a ella te invitamos a que sigas leyendo este artículo.

¿Qué es la hipertensión?

La hipertensión arterial, también conocida bajo las siglas HTA, es una enfermedad de carácter crónico que se caracteriza por el ascenso continuado de los valores de la presión sanguínea por encima de los límites marcados como seguros. Los pacientes diagnosticados con este problema de salud mantienen, de forma constante, valores de presión diastólica(baja) por encima de los 89 mmHg y de presión sistólica(alta) superiores a 139 mmHg. 

Hay que tener en cuenta que, de forma generalizada, se estima que la presión arterial normal se ubica en un rango de 120 mmHg para la sistólica y de 80 mmHg en cuanto a la diastólica. En este sentido, si se encuentra por debajo de estos valores, siempre y cuando no sea algo demasiado acentuado, se considera como normal. Cuando la presión arterial se mantiene estable en valores ubicados entre entre 120 / 80 mmHg y 140 / 90 mmHg, es habitual realizar un seguimiento al paciente ya que se encuentra en un estado prehipertensión.

¿Cuáles son las causas de la HTA?

Las causas de la hipertensión son muchas y muy variadas. En este sentido, los principales factores que propician su aparición son los niveles hormonales, que pueden desregularse y desencadenar este problema; el estado de los riñones, de los vasos sanguíneos y del sistema nervioso; y la cantidad de sal y agua contenidas en el organismo.

Conforme envejecemos las posibilidades de sufrir de hipertensión son más elevadas debido a que los vasos sanguíneos se endurecen y, en consecuencia, se vuelven más rígidos. Este hecho también afecta a las probabilidades de padecer un ataque cardíaco, una insuficiencia coronaria, un accidente cerebrovascular o una enfermedad renal.

Por otra parte, hay factores que pueden jugar un papel determinante a la hora de desarrollar hipertensión en los términos que hemos especificado anteriormente. En este sentido, las personas que se sienten ansiosas y estresadas con asiduidad, las que ingieren demasiado alcohol a diario, las que toman una cantidad excesiva de sal en las comidas, las que padecen diabetes, las que fuman, las que tienen antecedentes familiares de la enfermedad y las que son obesas o sufren sobrepeso pronunciado son más propensas a padecerla

Tampoco hay que olvidar que, en muchas ocasiones, la hipertensión aparece sin que sea posible identificar sus causas. En estos casos, recibe el nombre de hipertensión esencial. Asimismo, puede suceder que aparezca de forma puntual por una causa determinada como, por ejemplo, trastornos específicos en las glándulas suprarrenales u otras enfermedades crónicas que afecten a los riñones, hiperparatiroidismo, embarazo, estrechamiento de la arteria que nutre de sangre a los riñones o el consumo de determinados medicamentos como son las pastillas anticonceptivas o adelgazantes. Cuando la hipertensión aparece por cualquiera de estas causas recibe el nombre de hipertensión secundaria.

En muchas ocasiones esta patología puede verse afectada porque el organismo presenta cierta sensibilidad o inflamación a algún o algunos alimentos por lo que controlando la dieta, el paciente puede mejorar el estado de la misma.

¿Cómo afecta a la persona sufrir hipertensión?

Los efectos que la hipertensión tiene sobre el organismo de las personas que la padecen pueden llegar a ser extremadamente graves. En líneas generales, afecta, sobre todo, a cuatro grandes áreas:

  • Las arterias: una arteria sana es fuerte, elástica y flexible, mientras que una afectada por la hipertensión se vuelve rígida, débil y quebradiza. Esto se debe, fundamentalmente, a que el exceso de presión puede hacer que la propia sangre deteriore el recubrimiento interior de estos vasos sanguíneos, lo que puede llegar a dar lugar a la arterioesclerosis. Asimismo, en casos muy graves, puede ocasionar que un segmento de la arteria forme una protuberancia denominada aneurisma. Si este se rompe, el riesgo de morir es extremadamente alto.
  • El corazón: es el responsable de bombear la sangre al resto del organismo y se ve también muy afectado por la hipertensión. De hecho, cuando este problema aparece, el paciente es propenso a sufrir la enfermedad de arteria coronaria, que impide el correcto suministro sanguíneo a los tejidos del corazón y que puede ocasionar infartos, arritmias y fuertes dolores en el pecho. También puede generar la dilatación del ventrículo izquierdo, que impide que este pueda bombear la sangre correctamente. En los casos más acentuados, puede dar lugar a insuficiencias cardíacas.
  • El cerebro: la hipertensión también afecta gravemente al cerebro y puede propiciar la aparición de un ataque isquémico transitorio, que se basa en una interrupción momentánea del flujo sanguíneo al órgano, y accidentes cerebrovasculares que desencadene la muerte de células cerebrales con graves consecuencias para la salud. De igual modo, diversos estudios han revelado que este problema puede ser un desencadenante de la demencia. También es responsable del deterioro cognitivo leve y, en casos extremos, del Alzheimer. 
  • Los riñones: debes tener en cuenta que los riñones son los encargados de filtrar los residuos de la sangre. Por ello, cuando hay hipertensión, se desgastan en exceso y dejan de hacer sus tareas adecuadamente. Esto puede traducirse, por un lado, en insuficiencias renales, es decir, en la incapacidad de estos órganos para desarrollar por completo sus tareas y, por otro, en la aparición de cicatrices que desencadenen su incapacitación.

¿Cuál es el tratamiento para la hipertensión?

Lo primero que se hace para combatir la hipertensión es determinar cuál es su origen, siempre que esto sea posible. Y es que, como explicamos anteriormente, no siempre se consigue determinar.

El médico que trate el caso puede recetar el consumo de diuréticos con el propósito de eliminar, mediante la orina, el exceso de sodio en el organismo. También puede hacer lo mismo con los betabloqueadores, que impiden que el corazón lata con excesiva fuerza y ritmo. Es frecuente prescribir medicamentos enfocados a alterar la actividad de la hormona angiotensina II, que es una de las principales responsables del estrechamiento de las arterias del sistema circulatorio y del consecuente aumento en la presión arterial.

En ocasiones la HTA puede verse afectada por hábitos o costumbres modificables. La inflamación alimentaria, por ejemplo, puede perjudicar al paciente que sufre esta patología por lo que determinando si este padece sensibilidad a ciertos alimentos y a qué nivel, se puede proceder a reeducar su organismo. ¿Cómo podemos conocer qué está provocando esta inflamación? El test de Inflamación Alimentaria Biomarkers es capaz de detectar los grupos de alimentos que afectan al paciente para, a través de una dieta de rotación sin exclusión de alimentos, afrontar el problema y eliminar el efecto negativo que la inflamación tiene sobre su enfermedad.

En cualquier caso, siempre es recomendable efectuar algunos cambios saludables en el estilo de vida y empezar a hacer ejercicio, limitar el consumo de alcohol, dejar el tabaco, controlar el estrés y la ansiedad y mantener un peso adecuado.

encuentra-tu-centro

¡Comparte esta noticia!