Inflamación Alimentaria

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19 Jul

Reacción alérgica alimentaria. Claves para detectarla y tratarla

La reacción alérgica se produce cuando el organismo entra en contacto con un elemento alérgeno, al que previamente se había sensibilizado, que es el que le produce los síntomas.

Puede manifestarse inmediatamente o varias horas después de que el organismo entre en contacto con el alérgeno. En los casos más graves puede llegar a producir la muerte. 

Una de las reacciones alérgicas más frecuentes es la producida por los alimentos. La reacción puede ocurrir repentinamente, dentro de las 2 horas de la ingestión, o retrasarse hasta unas 48 horas. 

A continuación trataremos las reacciones producidas por una alergia a un alimento. Las reacciones alérgicas alimentarias son completamente distintas de otros supuestos, como la intoxicación alimentaria, la inflamación alimentaria o la sensibilidad frente a determinados alimentos.

¿Qué es una alergia alimentaria?

Hablamos de alergia alimentaria cuando el cuerpo produce una reacción anormal tras la ingestión de un alimento

A menudo, los síntomas son leves: hormigueo en los labios, picazón o erupciones. Pero, en algunos casos la alergia puede ser muy grave y llegar, incluso, a ser mortal. Las personas que sufren alguna alergia alimentaria deben conocer el alimento alérgeno para evitar su consumo. 

Las alergias a los alimentos suelen aparecen antes de los 4 años. Ello es debido a que a esta edad el sistema digestivo y el sistema inmunitario todavía no se han desarrollado por completo y son más susceptibles a las alergias. 

La alergia alimentaria no tiene cura. La única solución consiste en no consumir el alimento alérgeno. 

Tipos de reacciones alérgicas a los alimentos

Existen dos tipos de alergias a los alimentos: 

  • Las denominadas alergias "Ige" o alergia alimentaria medida por el sistema inmune. Se produce en los casos en los que los anticuerpos de alergia llamados "IgE" están involucrados. Son muy peligrosas y causan reacciones cutáneas, respiratorias, digestivas e, incluso, un shock anafiláctico. Son más frecuentes en los niños y van disminuyendo en proporción según se alcanza la edad adulta. 
  • La alergia "no Ige" o alergia no medida por el sistema inmune. En este caso los anticuerpos "Ige" no están involucrados y se desconoce la causa exacta que las provoca. Cada vez son más estudiadas en la literatura científica. Se cree que hasta el 50% de la población podría sufrir este tipo de patología que, más que una alergia, puede considerarse una inflamación o hipersensibilidad alimentaria. Los síntomas afectan, generalmente al sistema digestivo y pueden ser la causa de algunos tipos de eczema. 

Síntomas de una reacción alérgica a los alimentos

En general los síntomas de la alergia aparecen en cuestión de minutos tras la absorción de los alimentos. Aunque también pueden tardar en aparecer entre dos y cuarenta y ocho horas, según el tipo de alergia y la persona concreta que la padece. Además, la intensidad de la reacción también puede cambiar de una persona a otra. Los síntomas más frecuentes, solos o combinados, son los siguientes: 

  • Síntomas cutáneos: picazón, sarpullido, enrojecimiento, hinchazón de labios, cara y extremidades. 
  • Síntomas respiratorios: sibilancias, sensación de hinchazón en la garganta, dificultad para respirar, sensación de ahogo. 
  • Síntomas digestivos: calambres abdominales, diarrea, cólicos, náuseas y vómitos. 
  • Síntomas cardiovasculares: palidez, pulso débil, mareos, pérdida de conocimiento. 
  • Reacción anafiláctica: En este caso, los síntomas son muy pronunciados y afectan a varios sistemas a la vez (piel, aparato respiratorio, digestivo y cardiovascular). Aproximadamente una de cada tres veces, la reacción anafiláctica está causada por alergia a algún alimento. Si no se trata rápidamente puede progresar a un shock anafiláctico y llegar a causar la muerte. 
  • Shock anafiláctico: Durante el shock anafiláctico se produce una caída repentina de la presión arterial que suele ir acompañada de pérdida de conocimiento, arritmia e inflamación de la garganta hasta llegar a la asfixia. Es importante tratar de inmediato el shock anafiláctico puesto que, en caso contrario, puede ocasionar la muerte en pocos minutos. 

Cómo se diagnostica una reacción alérgica a los alimentos

Generalmente el médico empieza por examinar el historial clínico del paciente y sus antecedentes familiares. Seguidamente, preguntará al paciente sobre la comida ingerida que le causa problemas y los síntomas sufridos tras la ingesta. En caso necesario, procederá a realizar una de las siguientes pruebas: 

  • Pruebas cutáneas. Consiste en aplicar una pequeña cantidad de alérgeno en diferentes puntos de la piel. Luego, con la ayuda de una aguja, se pincha la piel ligeramente en donde se ha aplicado el alérgeno. 
  • Análisis de sangre. La muestra de sangre permite medir la cantidad de anticuerpos específicos de un alimento concreto. 
  • Prueba de provocación. Esta prueba consiste en la ingesta, de forma progresiva, del alimento o ingrediente que contiene el alérgeno. Solo puede realizarse en el hospital y bajo la estricta supervisión de un alergólogo. 

Principales alimentos que producen una reacción alérgica

Los alimentos más alergénicos pueden variar de un país a otro, dependiendo del tipo de comida que se consuma con mayor frecuencia. Por ejemplo, en Japón, predomina la alergia al arroz, mientras que en los países nórdicos es más frecuente la alergia al pescado. Existen más de 160 alimentos distintos que pueden provocar una alergia, pero, en el 90% de los casos, las alergias más frecuentes están causadas por uno de estos ochos alimentos

  • Leche de vaca 
  • Huevos 
  • Pescado (por ejemplo, bacalao, perca, lenguado) 
  • Mariscos (especialmente cangrejo, langosta y camarón) 
  • Frutos secos (cacahuetes, almendras, nueces de Brasil, anacardos, avellanas, nueces de macadamia, piñones y pistachos) 
  • Soja 
  • Trigo (y otros cereales o semillas, como la espelta, el kamut, el triticale y el sésamo) 

La alergia a la leche de vaca es la alergia alimentaria más frecuente entre los bebés antes de la introducción en su dieta de los alimentos sólidos. Afecta, aproximadamente, al 2,5% de los recién nacidos. 

En determinados casos pueden producirse alergias cruzadas. Una alergia cruzada consiste en la alergia a sustancias que son químicamente similares al alimento que contiene el alérgeno. Por ejemplo, si una persona es alérgica a la leche de vaca también es probable que lo sea a la leche de cabra, debido a la similitud entre las proteínas de ambos alimentos. 

Algunas personas que sufren alergia al polen también pueden ser alérgicas a las frutas, las verduras frescas o la nueces. Esto es lo que se conoce como el síndrome de la alergia oral, dado que solo afecta a la boca y la garganta. Por ejemplo, un individuo alérgico al polen de abedul podría tener picazón en los labios, la lengua, el paladar y la garganta al comer una manzana o una zanahoria cruda. A veces puede experimentar hinchazón de los labios y la lengua, así como opresión en la garganta. Los síntomas de este síndrome suelen ser leves y el riesgo de anafilaxia es débil. Se produce solo al consumir productos crudos, ya que la cocción destruye el alérgeno al alterar la estructura de la proteína. El síndrome de alergia oral es una forma especial de alergia cruzada. 

¿Por qué se producen las reacciones alérgicas?

Cuando el sistema inmunitario funciona correctamente es capaz de detectar cualquier ataque, por ejemplo el de un virus, y crear anticuerpos para combatirlo. En el caso de una persona alérgica a un alimento, el sistema inmune reacciona de forma inadecuada: interpreta al alimento como un agresor y lo ataca para eliminarlo. Este ataque produce daños en el organismo y sus efectos son muy diversos: picazón, enrojecimiento de la piel, producción de moco, etc. Estas reacciones se producen debido a la liberación de diversas sustancias proinflamatorias: histamina, prostaglandinas y leucotrienos. El sistema inmunitario no reacciona contra todos los componentes de un alimento, sino solo contra alguno de sus ingredientes que, en todo caso, debe ser una proteína. 

Evolución

Algunas alergias tienden a disminuir o a desaparecer con el tiempo, por ejemplo, la alergia a la leche de vaca, a los huevos y a la soja. Otras, en cambio, se mantienen durante toda la vida: alergias a los cacahuetes, a las nueces, al pescado, a los mariscos y al sésamo. 

Personas en riesgo de sufrir una reacción alérgica frente a un alimento

Existen determinados factores que aumentan el riesgo de la aparición de una alergia alimentaria. Los niños tienen un factor de riesgo mayor para desarrollar una alergia alimentaria, principalmente en los siguientes casos: 

  • Niños que sufren eczema, asma, urticaria o fiebre del heno. 
  • Niños cuyos padres también sufren de alguna forma de alergia. Solo del 5% al ​​15% de las personas que padecen una alergia alimentaria no tienen antecedentes familiares. 
  • Obesidad. Según un estudio clínico, los niños y las personas obesas tienen mayor riesgo de desarrollar una alergia a la leche. Aunque las causas no están claras, se piensa que el estado de inflamación crónica de los obesos contribuye a la aparición de la alergias. 
  • Personas que sufren asma

reacción alérgica en la piel

En cuanto a las personas que tienen mayor de sufrir una reacción anafiláctica destacan los siguientes factores de riesgo. 

  • Personas que ya han sufrido una reacción anafiláctica anterior. 
  • Niños y adolescentes que olvidan o evitan el uso de la epinefrina cuando es necesaria. 
  • Personas que, además de tener una o más alergias a los alimentos, también sufren asma, especialmente si la enfermedad no está bien tratada. 

¿Se puede prevenir una alergia alimentaria?

En la actualidad, la mayoría de los alergólogos recomiendan seguir determinadas pautas para reducir al máximo las posibilidades de sufrir una alergia alimentaria, especialmente en el caso de las personas con riesgo: 

  • El primer paso consiste en excluir de la dieta la comida que produce la alergia
  • Dado a que los bebés presentan un gran riesgo de sufrir una alergia, se recomienda para ellos seguir, especialmente, algunos consejos. Es importante que hasta los cinco o seis meses se alimenten únicamente con lactancia materna. Posteriormente, la introducción de los alimentos sólidos debe realizarse de forma gradual. El pediatra será el encargado de establecer el calendario de introducción de los alimentos sólidos en la dieta del bebé en función de su edad y estado de salud. Debe evitarse exponer a los bebés y a los niños pequeños al humo del tabaco, dado que puede debilitar su sistema inmune y puede retrasar su desarrollo. 
  • Una vez que se conoce la alergia hay que evitar el consumo de los alimentos que producen la alergia. Para ello, debe informarse al entorno. Los familiares, amigos y, en el caso de los niños, el colegio debe conocer la alergia para impedir que se consuma el alimento que contiene el alérgeno de forma accidental. 
  • Es importante informar al entorno sobre las medidas concretas que hay que tomar en el caso de que la persona sufra una reacción alérgica imprevista. 
  • Hay que ser consciente de que las reacciones alérgicas pueden desencadenarse incluso si se ingiere una pequeña cantidad del alimento en cuestión. Por ello, hay que prestar mucha atención para identificar los ingredientes y composición de los alimentos que se ingieren. Es necesario analizar el etiquetado de los alimentos para comprobar si, entre sus ingredientes, contiene la comida que causa la alergia. 
  • Hay que evitar la contaminación en la cocina, ya que un simple contacto de un plato o un vaso con alimento puede provocar la reacción alérgica. Por ese motivo se recomienda que la persona alérgica tenga sus propios platos y utensilios para preparar sus alimentos. También es preferible evitar comprar los alimentos que se venden a granel puesto que tienen más posibilidades de verse afectados por la contaminación con los alimentos alergénicos. 
  • Es preciso prestar mucha atención a los alimentos que se consumen en restaurantes o durante un viaje. Es preciso informar siempre de la alergia que se sufre al personal que está al frente de los establecimientos que nos tiene que servir comida
  • Una persona que es alérgica a un determinado tipo de alimento también puede ser alérgica a otros productos (con frecuencia pertenecientes a la misma familia de alimentos), por lo que es mejor no tomar tampoco estos alimentos o consultar con el médico si hay algún riesgo en su consumo. 

Tratamiento de las alergias a los alimentos

No existe ningún tratamiento para eliminar la alergia a los alimentos. La única forma de impedir las reacciones alérgicas consiste en evitar consumir los alimentos alergénicos y excluirlos por completo de la dieta

El alergólogo será el que realizará el diagnóstico de las alergias alimentarias y el nivel de sensibilidad de cada persona. Los síntomas de las alergias alimentarias a menudo se tratan con antihistamínicos y corticosteroides. Ante un shock anafiláctico hay que actuar con rapidez. Por ello, a veces los médicos prescriben a las personas alérgicas que lleven en todo momento un autoinyector de epinefrina o adrenalina. Este autoinyector se usa en situaciones de emergencia si se produce una reacción anafiláctica

shock anafiláctico

Cuando se produce un problema respiratorio o una inflamación severa el único fármaco indicado es la epinefrina o adrenalina, que alivia esos síntomas de inmediato. La epinefrina se fabrica sintéticamente desde 1900. Consiste en una solución inyectable sobre los músculos del muslo. Hay que tener en cuenta que la adrenalina es una hormona que el cuerpo segrega, de forma natural, en situaciones de estrés o durante la actividad física. Sus efectos consisten en dilatar las vías respiratorias, aumentar los latidos del corazón y tensar los pequeños vasos sanguíneos que irrigan la piel y el sistema digestivo. Esta hormona moviliza todos los recursos del cuerpo para que reaccionen rápidamente frente a una situación de emergencia. 

Existen diferentes tipos de autoinyectores de epinefrina en el mercado. Algunos disponen de una dosis única y otros de dos. Hay que tener en cuenta que la segunda dosis se inyecta de forma diferente. La segunda dosis se administra cuando se observa que los síntomas empeoran o no mejoran. Hay que esperar entre unos 5 y 15 minutos antes de inyectarse la segunda dosis. Por lo general, una sola dosis es suficiente. En cualquier caso, el médico elegirá la dosis en función del peso de cada persona. La adrenalina actúa rápidamente, pero su efecto es de corta duración, lo que explica la razón por la que, a veces, es necesario tener que aplicar una segunda dosis. 

¿Cómo debemos reaccionar ante un shock anafiláctico?

Si pese a tomar todas las precauciones se produce una reacción anafiláctica lo primero que hay que hacer es administrar la dosis de adrenalina con el autoinyector (si se dispone de él) y llamar al servicio médico de urgencias. Si los síntomas no disminuyen después de la primera inyección de epinefrina y aún no ha obtenido ayuda médica, podemos inyectar una segunda dosis de adrenalina después de los 5 o 15 minutos de la primera inyección. Una vez en el hospital, el médico estudiará el estado del paciente al menos durante las próximas cuatro o seis horas. En ocasiones el shock anafiláctico puede agravarse a las pocas horas, incluso cuando el paciente no ha tenido una nueva exposición al alérgeno. 

Después de usar un autoinyector es importante asegurarse de conseguir uno nuevo en la farmacia para tener siempre el dispositivo disponible. Además, la epinefrina es sensible a la luz y al aire, por lo que se debe estar pendiente de la fecha de caducidad del producto para que siempre esté en condiciones para usarse en caso de ser necesario. 

En situaciones de emergencia, los médicos aconsejan usar primero la epinefrina. Otros medicamentos, como los antihistamínicos o los broncodilatadores (comúnmente usados ​​por personas con asma), no tienen efecto cuando la reacción ya se ha desencadenado. 

También es importante tener en cuenta que el uso de bloqueadores beta, utilizados en algunos casos para tratar la hipertensión, disminuyen la efectividad de la adrenalina. Estos medicamentos están contraindicados en personas que necesitan un autoinyector de adrenalina. 

Consejos de nutrición para personas con alergia alimentaria

Las pautas en cuanto a la nutrición son muy eficaces para realizar los cambios que debe adoptar la dieta en las personas que sufren una alergia alimentaria y encontrar alternativas y recetas libres de alérgenos, por lo que puede ser muy útil consultar con un nutricionista que, además, pueda evaluar si es necesario tomar suplementos dietéticos para suplir la carencia de algún alimento. Las personas con esta patología también pueden ponerse en contacto con las asociaciones dedicadas a las alergias alimentarias en las que pueden obtener información adicional muy práctica para controlar su alergia alimentaria. 

Existen determinas formas de alergias (como la rinitis alérgica o la alergia al veneno de los insectos) que pueden reducir su intensidad si se aplica un tratamiento de desensibilización. Sin embargo, en casos de alergia alimentaria grave es muy peligroso realizar este tipo de tratamiento, dado que implica exponer a la persona alérgica a una dosis cada vez mayor del alérgeno. De hecho, la ingestión de una pequeña dosis de alimentos alergénicos puede desencadenar un shock anafiláctico de consecuencias mortales. La única manera segura de verificar que una alergia alimentaria ha disminuido o desaparecido consiste en realizar una prueba cutánea o medir las inmunoglobulinas (anticuerpos) específicas de los alimentos en la sangre. 

Vivir con una alergia alimentaria no es complicado pero sí requiere de ciertas precauciones. Es necesario aprender a supervisar el etiquetado que llevan los alimentos para evitar ingerir los alimentos o ingredientes concretos que causan la alergia. 

En la actualidad, todavía hay gente que muere a consecuencia de una alergia alimentaria. Por eso, cualquier personas que sepa que sufre una alergia alimentaria grave tiene que disponer de un autoinyector de epinefrina y aplicarlo en el momento en que sienta los síntomas. Las personas del entorno deben conocer también la alergia para saber cómo actuar o llamar de inmediato al servicio médico de urgencias. 

Por otro parte, la alergia alimentaria debe ser diagnosticada por el médico. En ocasiones, hay personas que eliminan de su dieta un determinado alimento por el hecho de que les ha sentado mal en alguna ocasión. Esto es un error, dado que corren el riesgo de eliminar nutrientes saludables de su dieta o ignorar otros problemas distintos que pueden haber sido causados, por ejemplo, por una intoxicación o un episodio de inflamación alimentaria. Este último es mucho más común de lo que se puede llegar a pensar pero, en este caso, el paciente no tiene ni debe renunciar a los alimentos que en un determinado momento pueden haberle sentado mal. La clave está en encontrar los grupos alimentarios que le provocan inflamación para ir reintroduciéndolos poco a poco en la dieta con el objetivo de que el organismo vuelva a asimilarlos de manera natural. Para diagnosticar esta afección es necesario realizarse el test de Inflamación Alimentaria Biomarkers en cualquiera de los centros disponibles.

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