Inflamación Alimentaria

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11 Ene

¿Qué es la uveítis?: síntomas y tratamiento

La uveítis es una inflamación que se produce en la estructura interna del ojo, en concreto en la zona denominada uvea.

La uvea es muy importante ya que contiene multitud de venas y arterias que llevan la sangre a las partes del ojo que son esenciales para la visión. Dentro de la uvea se incluyen: el iris, la coroides y el cuerpo ciliar. Además de estas zonas, en ocasiones la inflamación de la uveítis puede extenderse a zonas oculares adyacentes (vítreo, retina y nervio óptico).

Si no se realiza el diagnóstico o no se trata adecuadamente, esta patología puede dañar el ojo de forma permanente, provocando problemas de visión o ceguera. Se estima que la uveítis causa entre un 5 y un 20% de la ceguera que se padece entre la población de los países industrializados. Esta patología puede afectar tanto a adultos como a niños, pero se manifiesta principalmente en adultos jóvenes en edad laboral, situando su edad edad media de aparición alrededor de los 35 años.

Síntomas

Dentro de los síntomas más frecuentes destacan los siguientes: 

  • Ojos enrojecidos o irritados
  • Visión borrosa
  • Dolor ocular
  • Mayor sensibilidad a la luz
  • Aparición de manchas flotantes delante de los ojos 
  • Disminución de la agudeza visual 
  • Deslumbramiento 

La patología puede desarrollarse de forma rápida o lenta. Ante un enrojecimiento ocular permanente hay que acudir al médico o al oftalmólogo para que realice un examen completo, ya que en ocasiones el enrojecimiento suele confundirse con una conjuntivitis. Si el dolor o el enrojecimiento tarda en desaparecer hay que consultar de inmediato para evitar que la enfermedad progrese o la visión quede dañada para siempre.

Causas

La uveítis puede estar originada por diferentes motivos: infecciones, hongos, virus, parásitos, bacterias, lesiones en los ojos, enfermedades inflamatorias u otras patologías del organismo.

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Existen tres tipos de uveítis:

La iritis o uveítis anterior 

Es la forma más frecuente de uveítis. Afecta el iris y está relacionada con enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide o la sarcoidosis. La iritis puede desarrollarse repentinamente y durar varias semanas. En los casos más raros puede convertirse en crónica y necesitar tratamiento a lar go plazo.

La ciclitis o uveítis media

Se produce en la parte media del ojo, en concreto en el músculo de la lente. Suele tardar en curarse y aparece de forma inesperada.

La coroiditis, retinitis o uveítis posterior

Es la inflamación de la capa situada debajo de la retina. También puede deberse a una infección, como la tuberculosis. Puede desarrollarse de forma rápida o progresiva, y es difícil de tratar. La retinitis puede ser causada por un virus como el herpes, por infecciones bacterianas o por toxoplasmosis. La retinitis y la coroiditis también pueden deberse a una enfermedad autoinmune, como la artritis reumatoide o el lupus. 

En muchos casos se ignoran las causas exactas de la uveítis, esto es lo que se conoce como uveítis idiopática. En estos casos, se sospecha que podría deberse al estrés y que la inflamación es provocada por el sistema inmune del cuerpo.

Un caso especial es el de la uveítis provocada por la inflamación alimentaria, al que nos referiremos posteriormente al abordar el tratamiento de la misma.

Por desgracia, los niños no se libran de sufrir esta afección ocular. En el caso de los niños que padecen reumatismo, la inflamación puede afectar a los ojos, por lo que se aconseja que sean examinados regularmente por el oftalmólogo, ya que una tratamiento precoz puede prevenir la aparición de complicaciones posteriores.

Diagnóstico

La uveítis puede dañar la vista de forma permanente e, incluso, llegar a producir ceguera. Por lo tanto, hay que consultar al oftalmólogo inmediatamente en cuanto aparezca algún síntoma o se tenga el riesgo de sufrir esta patología.

Para el diagnóstico de la enfermedad el oftalmólogo llevará a cabo un examen ocular completo. En ocasiones, puede ser necesario realizar análisis de laboratorio, incluyendo análisis de sangre o radiografías, ya que la lista de posibles causas es muy extensa. 

La uveítis puede deberse a alguna enfermedad del organismo, por lo que el examen deberá completarse con el historial médico del paciente para poder averiguar el origen de la patología.

Tratamiento

Dependiendo del tipo de uveítis diagnosticada, el oftalmólogo recomendará al paciente el tratamiento que más se adapte a su caso concreto. Si la uveítis es infecciosa, le recetará un tratamiento antiviral o antibacteriano. Si, por el contrario, no es de origen infeccioso optará por esteroides. Para luchar contra la inflamación, también puede recetar inmunosupresores o bioterapias (nuevos tratamientos antiinflamatorios).

Solo en los casos más graves se aplicará un tratamiento de cortisona. Si el tratamiento de cortisona se prolonga durante mucho tiempo, debe observarse cuidadosamente la aparición de cualquier efecto secundario. En ese caso, habrán de controlarse regularmente la presión arterial, el nivel de azúcar en sangre y la densidad ósea. La cortisona también puede producir aumento de peso, depresión o infecciones en la piel, en cuyos casos habría de suspenderse el tratamiento.

La inflamación alimentaria y la uveítis

En ocasiones, determinadas proteínas de origen animal pueden irritar el intestino o debilitar el sistema inmunitario causando inflamación en el organismo y desencadenando todo tipo de patologías. La uveítis es una enfermedad grave que requiere un tratamiento integral para su curación.

La inflamación producida por determinados grupos de alimentos puede ser la causa de la uveítis de origen desconocido o agravar la uveítis debida a otras causas. La inflamación alimentara se produce cuando nuestro organismo supera el umbral de asimilación frente a determinados alimentos, y no tiene nada que ver con las alergias ni intolerancias. No es de extrañar que en una enfermedad de carácter propiamente inflamatorio, la inflamación relacionada con los alimentos pueda afectarla directamente. Es muy importante conocer qué grupo o grupos alimenticios y en qué determinado nivel están causando una inflamación en nuestro organismo, sobre todo en los casos de personas que sufren o han sufrido uveítis, ya que de este modo podremos evitarla así como sus molestas consecuencias.

Un método científico y fiable de conocer los grupos de alimentos que pueden estar afectando a nuestro organismo consiste en realizar el Test de Inflamación Alimentaria Biomarkers. Este revela si estamos sufriendo, o no, inflamación y a qué nivel para posteriormente tratarnos con la propia comida a través de una dieta de rotación (sin exclusión de alimentos) con la que reeducaremos a nuestro cuerpo para que vuelva a aceptarlos de forma natural, evitando así el impacto negativo que nos estaba produciendo.

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¿Cómo lidiar con la enfermedad de la uveítis?

La uveítis puede prolongarse durante muchos años, con lo que el paciente tiene que llevar un tratamiento prolongado con visitas frecuentes al médico. En esta situación, a veces resulta difícil mantenerse de buen humor. Sin embargo, es muy importante para superar la enfermedad tener una actitud positiva, seguir con las obligaciones de la vida diaria y disfrutar con la familia y los amigos. 

Es necesario abordar el tratamiento de la enfermedad de una forma integral, coordinando al oftalmólogo y al médico de familia. Además, es importante mantenerse informados sobre la enfermedad para poder resolver nuestras dudas en las revisiones periódicas con los facultativos y afrontar de forma más eficaz el tratamiento. También es muy importante prestar especial atención a la alimentación y practicar alguna técnica de relajación que influya positivamente en la recuperación.

 

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